jueves, 28 de diciembre de 2017

Y ten en la memoria
que amar sin premio es la mayor victoria.

- María Zayas


Gustavo Adolfo tomaba descendencia Vasa. Desde su coronación ante Dios en Uppsala con 23 años, sintió que su misión era acabar contra toda irrupción. Semilla del protestantismo sueco. Culpaba al católico de idolatría y ejecución de condenas. Tanto corroía que en las calles los cristianos no podían esconderse de la pena de muerte. En el contexto de la imposición de la Biblia protestante, Europa era enfrentada en un punto y aparte. La Guerra de los Treinta Años dobló el valor de su nombre. Fauno de la juventud con aquellas.
Tras, una mujer de la comarca en estamento plebeyo, le concluyó al conde de Vasaborg del que nunca se ocupó. Mil seiscientos diecisiete, en el frente, la insinuación fue placer entre Axel Baner y él.

1618, Berlín sitió al laberinto de la flecha Finalmente, en mil seiscientos veinte, contrajo contrato de la divina confesión a firma opaca con María Leonor de Hohenzollern, hija de Juan Segismundo de Brandenburgo y Ana de Prusia. Ésta estrategia era una alambrada a Polonia apuntando al príncipe Jorge Guillermo, hermano de Maria Leonor, que atendía a una contraria iniciativa que incentivaría a una encendida patria polaca. La huida fue la decisión de una ávida de poder en la madre Ana atravesó el mar Báltico con desenlace en enlace el 25 de noviembre de 1620.
La conquista humana era la belleza, la modestia y la inteligencia. Reina y rey retenían febriles impulsos físicos donde la llama incendió a una niña de un año de edad y a un niño nacido muerto. La frustración rompió la fe y pronto la visitaría la rotura del equilibrio del ánima, envolviendo su personalidad en posesión, neurosis, perturbación y caída del equilibrio de la cordura.
El lujo y la ostentación material arrendarían las arcas del estado. La coronada seccionaba su goce en la elección de un séquito dictado en música, moda, peluquería, artistas y artesanos del mobiliario. El odio era un contenido recíproco en la calle y en la corte, pérdida en un clima helado y un cobijo extraño encontró la respuesta en la actitud del daño.

Estrógenos en el feto. Los astrólogos ascendían como en el zigurat la profecía e incluso el sueño como de José al faraón, la reina viviría a un varón. Estocolmo, 1626, 8 de diciembre, María Leonor de Brandenburgo renueva la vida como volcán en lava con vello y el llanto ronco. Las criadas alzaban la alegría con risas de adorno y el fulgor felicitó a Gustavo Adolfo. La fuerza genital tuvo un pero. 'Confío que esta niña me valdrá como un varón. Ruego a Dios que la guarde, ya que me la ha dado. Será astuta porque se ha burlado de todos nosotros.' Una hija rechazada por su madre adhería su culpa a su físico de ébano. El desinterés era tan absoluto que negaría su presencia en el bautismo. No encontraba consuelo materno en la degeneración de sus genes. La recién nacida fue dada para ser amamantada por Anna Svensson y la crianza sería colmada por criadas y doncellas.
En la inocencia del balbuceo, misteriosos casos eran atentados interrumpidos con hallazgo de secuelas como la molestia de las extremidades que acarrearía Cristina tras una caída del regazo de la doncella. Tras una viga accidentada a los pies de su cuna. Las culpas cargaban en estos hechos a María Leonor y a Segismundo Vasa, primo hermano de Gustavo Adolfo, en el deseo de recuperar la corona arrebatada que con la existencia de Cristina quedaba extinta.

El rey la embriagó de dedicado a su educación como varón, lo llevaba de paso de lista de instrucción, de irrupción de cañón. El roce decidió la devoción de una hija a su padre. Cuando entraba la campaña de la Guerra de los Treinta Años el rey convalecía y temeroso de pasear con la muerte, nombra a los Estados Generales para congregar la herencia en la decisión de la dinastía.



El llanto del adiós cierra la colección. El destino bélico, Pomerania, no podía prescindir de la reina y alcanzó costa en 1630. La instrucción de la educación fue el cuidado de Catalina Vasa y Juan Casimiro, al habito del castillo de Stegeborg. La naturaleza sería la rememoranza. Mientras, el conde con la perseverencia que se vuelca en la infancia, además también adjuntó el control de las finanzas. La reina era alejada de la economía y de la crianza pues su personalidad tendía a acabar harta con toques de histeria y perdición del control que transformaba la determinación en compasión.

La superstición es una sucesión de no poder incidir en la solución. Terribles a los ojos para la pequeña fue la ida incidida, Cristina se sintió recorrida por un cometa y por el cauce sepultado del Motala. La educación fue instrucción; esgrima, tiro y equitación. Alcanzó ecuestre el bosque, colmó la ausencia maternal en afecto familiar.

1632, 6 de noviembre. La batalla de Lützen fue el duelo del amor, cuando Gustavo Adolfo murió contra el catolicismo de Wallenstein. Despojado, derrotado, su cuerpo embalsamado fue velado por María Leonor hasta atracar en Nyköping. Como Juana, se negaba a donar el cuerpo del amado a la tierra. El arma arremetió contra la serotonina, cuando lágrimas se negaban la lápida. La presencia del yacente, mantenedlo en el manto de inerte, donde ella pudiera verle.

Tras la sepultura, María Cristina era el culmen de la usura. Reina de suecos, godos y vándalos. A sus pies, el reinado beso en mano. La reacción de subir se rindió a la entereza, la sesión de recibir consolidó la grandeza, la prisión fue la pueril realeza.

Después de la afrenta a la condena, María Leonor se rebelaría por la custodia. Convertida al opaco corazón, la madre abrió las puertas del castillo como Bernarda Alba cerraba las puertas hasta destruir la fortaleza. Hundida en la autoridad, su alma sólo debía procurar la actitud del luto. El año guardó el sepulcro en el aposento al ojo negro. Finalmente, en julio de 1634 fue entregado el cuerpo al entierro hasta posar el resto en la iglesia de Riddarholmen, cerca del palacio de las Tres Coronas.

La vida era más llena cuando dormía. El maltrato de su madre, el ecosistema de la muerte. Su madre no se retenía al avasallar con control, a pesar de su ausente amor. La mujer sin posesiones era la mujer de los dolores. Desamortizada de la tutoría, cárcel de demencia que golpeaba a su hija.

Ni el sabor, ni el saber ocupan lugar. Cristina volcaba su existencia a la letra. Johannes Matthïae asumió la educación en matemáticas, política, filosofía, historia, teología, astronomía y filosofía por la mañana. La tarde era idioma. Pretendida a la pregunta, le saciaba la respuesta. El recreo era la vuelta del arma o esfuerzo corpóreo o un baile de salón. Hasta los veinticuatro años, el inicio del nombre eterno. Arraigada la corona, fue el anclaje en la corte al rendido de pretendientes y sirvientes.



1636, regencia de Axel Oxenstierna. El primer indulto fue a María Leonor, él fue la separación. Con ella liberaba la nupcia de Cristina con Federico, descendiente del rey de Dinamarca, ansia de unir los tres reinos en supremacía danesa. La viuda fue ocultada en el castillo de Gripsholm, y renegada a visitar a la pequeña tres veces al año o en caso de indisposición anatómica. En su lugar, Catalina ocupó el manto materno hasta que una inesperada muerte cesó y recogió el dolor de la única persona por la que la niña había sentido amor.

La prisionera fue epístola en dolorosa caligrafía. Reclamaba a Cristina, y ella la redimía en desahucio archivado. Renegada a la soledad, se sucedía en la música, consultar conclusiones de la estrella, andanzas por la naturaleza y la literatura francesa. La vida era impedida, la huida danesa era pedida, la alta traición era pretendida. Por esta incisión en la calma, María Leonor tuvo que marchar a la explicación de su desprecio al reino. Así, se procuraron dos barcos de Dinamarca para un cambio de condición. Al ser consciente, Cristina lloró y culpó en la humillación de un reino que no pudo retenerla, culpa. Más pronto, María Leonor sacaría sus verdaderas características convirtiéndose en una inquilina indeseable. Después de movimientos en distintas residencias, se acordó mantenerla en Prusia con financiación sueca.

Cristina criaba la tristeza. La existencia en la corte no era poseída, era alcanzada. Salvada por la afición, su tiempo era la esgrima, la caza y la equitación. Culta y con potencia física asombraba a toda vista. A pesar de su retención del conocimiento, tenía una mente inestable. La conjunción era el pretendiente y no estaban ausentes; Federico Guillermo de Brandenburgo, el gobernador de los Países Bajos, el rey de España Felipe IV, Fernando IV rey de Hungría, el rey de Polonia, el rey Juan de Portugal. Su atención se desvío a su primo Carlos Gustavo en amorosa correspondencia. Él marchó a tropa, y su recepción en venida aún fuera héroe nacional. Sin sumisión al matrimonio, halló su decisión; Carlos Gustavo sería elegido para la sucesión. Por otra parte fue nombrado coronel de guardia Gabriel de la Gardie, Magnus Conde. Y ascendía y ascendía como consejero, como tesorero, y ante el peso de la atracción con desconcierto fue desposado como una hermana de Carlos Gustavo.

El amor de Cristina fue retenida por Ebba Sparre, presentada como dueña del lecho y hermosa interna, bella externa. Nunca cesó el primer amor; Ebba Brahe dama y cortesana rota por la repatriación por Cristina de Holstein-Gottorp, jueza del destierro. Y ella no correspondió, su favorita se casó pero la correspondencia de amor nunca cesó. Y no fue la única, del elixir del deseo sucumbió a la señora de Thianges, hermana de madame de Montespan, favorita de Luis XIV. 1654, el aprecio de Raquel era la ansia de intimidad, en carroza o en campestre los besos eran lo suficiente hasta que un cumplido familiar la amonestó.



A sus dieciséis, la salud no era su incisión. La retención de sus damas era aborrecida. Renegando de lo que se consideraba afición femenina, era fe de caballeros. Aplicada al Estado, le otorgaron los poderes antes de los veinticuatro. 1644, 7 de diciembre, en asiento en trono, los regentes eran arrodillados. La promesa ante la Iglesia Luterana apremiaba su intromisión en la decisión del Senado, seguir el legado constitucional y cuidar de la nobleza. Pensaban ellos que iban a ser mantenidos, pero la realidad es que el poder era producto de lo requerido.

Despertaba a la lectura y al estudio, hasta que tuvo que rendirse a desvanecerse. El insomnio, el dolor menstrual mensual, la fiebre la hundía en la circunstancia. Fue en este momento cuando apareció Pierre Bourdelot, un médico que la curó, y le influenció en un carácter libertino. Perdida en la secesión de sus facultades, había abandonado a su ser. La cura era la calma y la elección de la diversión. El milagro tenía el apellido Bourdelot así que a él se confió. Amado por ser el salvador de la regente, odiado por su burla al erudito en el debate literario. Él la alejó a ella de los asuntos estatales hasta 1653 cuando abandonó Suecia a su Francia.

1650, 20 de octubre. En la catedral de Estocolmo, hizo la costura de su coronación en la sumisión del calor de su nación. En el palacio de las Tres Coronas, se alzó en el altar la corona de oro que guardaría hasta el inhumar. El cetro, el globo, la espada y la llave ya tenía irrupción del mando, las monedas que lanzó iban de mano en mano,




Sin importar las consecuencias de su físico, el acierto era la afiliación a irradiar entre letras y ciencia, convertir la capital en el centro de la cultura. Lo bélico fue un cambio a la delicadeza del conocimiento. A la orden de la supremacía sapiencial y , expropiaban manuscritos y libros en la conquista del lugar.

La Guerra de los Treinta Años mataba la carne hasta que al terminar el corazón de la regente se tornó de lucidez y obligó a un alto al fuego. Esta estrategia se consolidó en la Paz de Westfalia con un nuevo nombre a Suecia; gran potencia.

El interés intelectual tenía su parada a forjar. Mecenas atenta, hasta Descartés se implico en crear sabiduría al palacio de las Tres Coronas. Su suposición era embellecer almas con una academia donde Descartés sería la piedra angular. El recelo cortesano erradicaba la misión de otorgar una plenitud cognoscible filosófica y católica. A los cinco meses de su llegada, murió en sospecha de un veneno.

Minerva del Norte construía un Estado implicado en la exuberancia mental. La eminencia era dueña de la cátedra. Las eminencias eran los dueños de las becas. Aun así, el ojo sólo miraba la intención, donde el alto gasto olvidaba la inanición.

Católica al ser, luterana al ejercer. Convencida en discusiones con sacerdotes, buscaba dejar de obedecer, para dedicarse sólo a comprender. Felipe IV de España, atento en la consideración de la mutua religión envío a Antonio Pimentel de Prado para afianzar la fe. La admiración fue la entrada a la construcción de un apartado español en la Universidad de Uppsala. El punto de la conversación sería la abdicación.

1654. Al abandono de la salvación, pretendía alcanzar una sapiencial liberación. Convocados los altos cargos, pedían salvar la descendencia por precaución, porque aún fuera mérito cualquier acción. Comprometidos cortesanos, mantuvieron un deseo de involucrarse en continuar con la crecida del esplendor.

La resta del arca era la recepción de la necesidad, menos al favorito real. Abrumada tras una reunión senatorial, marchó libro de Platón en mano a la isla de Gotland. Desequilibrio fue la decisión y residencia en Roma era el punto final segura de sí, pero no de la feminidad para reinar.

Resuelta comenzó a envolver pertenencia al acecho de la peste. A Gotemburgo, posesión en carro, aplicó a la corte. Tras la discriminación de la elección que nunca soportó, así se despidió siempre de su madre. Un año después, descansarían sus restos en Riddarholmen.

Uppsala, 5 de junio de 1654, del atributo se desprendió en la descoronación. Carlos X Gustavo fue la respuesta a la continuación. Ella no lo vio, decidió pasear sola alrededor.

La marcha del paraíso perdido era seguida por la comitiva, pero con regreso en Flottsund como en Märsta regresó Carlos Gustavo al reinado. Cristina marchó despojando el valor de palacio. Aunque en Kalmar le pidieron ser escoltada, ella respondió ir sola como intrépida amazona. Unía su aspecto a una concesión varonil, sentía que la aventura se demostraba así. Hasta que no alcanzó hogar, no se preocupó de atuendo de feminidad.

23 de julio, Hamburgo. Diego Teixeria y Raquel judío de negocios, fue la guarida. Se desenvolvió en la extravagancia, Alemania lo comentaba, Alemania se burlaba. Vulgar, deformidad, defecto nasal, hermafrodita. Francia no podía perdonar a España en amistad. Ningún lugar era su sitio austeridad, decidió marchar. Amberes la salió a visitar. En Bruselas fue la curiosidad. En la ida a Italia, Leopoldo Guillermo de Habsburgo le mostró todo lo que coleccionaría. Por residir en el palacio de Egmont, el inquilino tuvo que abandonar su hogar. Allí se encontraría con huecos de su corazón; Pimentel y Bourdelot. Centro de deseos, todos querían arrancar de ella una palabra. Acudían a serviciales tertulias en conversación de doctrina.

Para conservar su seguridad, pidió cuatro millones de escudo por entregar todos sus activos. Pronto se acabaría la pensión destinada al mantenimiento de las alturas de sus jornadas. Tuvo que cambiar el valor de la vajilla y las joyas por liquidez.

En la noticia de renegar del luteranismo, su reino la solicitaba con severidad. Mandatos sin sugerencias, surtían la decisión a amonestar. Cristina siguió su reiteración y juró por el Vaticano en una ceremonia íntima. Inmediatamente quería respirar a los intermediarios en Italia, pero el Papa Alejandro VII exigía que lo demostrara en un grito mundial. Seguida por la exigencia, el acto se celebró en Innsbruck con el séquito y sus maestros del ánima. Fue el momento que dejaría, para Suecia, de ser grata.



1655, 20 de diciembre. El Papa la recibió en gran acontecimiento. Ofrecida en casa sagrada, su alojamiento era en la Torre de los Vientos. 23 de diciembre, la entrada al triunfo fue por la Porta Pertusa cerrada desde que Carlos V dio el paso. El emperador y el alto cargo dio el recibimiento. Una estatua ecuestre andante admirada llegaba hasta San Pedro. Tanto fervor era porque la religión la corroboraba como ejemplo. 25 de diciembre, Cristina comulgaba la confirmación.

El palacio de Farnesio era su alojamiento en una estancia donde todos apreciaban los recovecos de su conocimiento. Todos daban sus honores y pronto el Vaticano tendrían recelo de sus excesos. Entre exigencia y entrega, la religión era a su manera. A pesar de ser querida en muestras, la soledad no la amansaba. Visitaba lo sagrado como artístico y no como prelado. Determinada a vivir excentricamente, en gastos en competición con las fortunas romanas ella no escatimaba.

El palacio de Farnesio se había convertido en el epicentro del robo. Así, el duque de Parma pidió explicación y represalias al Pontificado. Convirtió el matrimonio en adulterio. Sus piernas se abrían en faldas como un varón. Pausaba con crítica las obras de teatro. Negaba la oración y la reliquia en adoración. Alejandro VII comenzó a perder sus sentimientos.

Una alma gemela hace que dejes de fijarte en ti para fijarte en ella. Decio Azzolino tenía treinta y dos años de edad cuando convertiría a Cristina aún más intensa.

Un viaje de biografía se había iniciado, a pesar de la gran amenaza del enemigo turco marchó a Lyon. A los nueve días se enamoró como nos embelesamos con Diana en el baño. Comenzó a cortejarla, a desear cambiar de sexo, a anhelar besarla al completo.

Siguió su travesía vía parisina. Allí comulgó en Notre Dame donde todos fueron testigos de como lo sacro le daba igual. Visitó los enclaves literarios, durmió en el Louvre como si fuera la entrega de un mecenazgo.

La visita circuncidó Compiègne, rumbo a Luis XIV. Allí iluminó al gobierno de Mazarino. Ella quería demostrar su ardid en la batalla, como su padre que nunca fallaba. Su mano en el Universo en Napolés estaba. El interés de Luis XIV deseaba, su curiosidad en la estrategia. Para ello viajaron a Chantilly, a la mansión de Le Fayet. Cristina arribó con el cardenal y el duque de Guisa. Comenzó la afrenta. Mazarino la propuso como reina de Napolés, si el sucesor era el duque de Anjou, hermano menor de Luis XIV. Firmó el inicio, las tropas estarían a su permiso.

La peste romana desviaba, pasó su descanso en el palacio Pesaro en el Adriático. Desde allí ansiaba las bélicas órdenes, pero parecía que el gobierno francés la había entregada al olvido. Mazarino se entregaba a otros asuntos e intereses, como una alianza contra España con Inglaterra. Él no podía perder el compromiso así que la hundió en la ilusión. Ella pidió del atuendo la confección. Pero lo inesperado se revelaba; España sabía el plan. Empezó a desconfiar de su séquito hasta que pudo saber que era Monaldesco que dio crimen al crimen en la ejecución. El odio patriótico circuló contra Cristina, todos agregaron a su mente leyendas negras.



1658, 18 de mayo. Negaba el Papa su vuelta tras ser Caín en Francia. El modelo se había convertido en un excremento. Fue Azzolino quien la ayudó a recuperar su reputación. Finalmente, se le adjudicó en una residencia en el Trastevere y una renta anual para cumplir cualquier pensamiento emergente. Azzolino curó sus deudas y la determinó en los daños de sus detractores. A pesar, su financiación no era inversión. Vendió diamantes a Mazarino, a Suecia en guerra con Polonia reclamó. Fue la época que Carlos Gustavo por el alcohol murió. Hubo de marchar a su país pues el heredero era menor y enfermizo, allí quería firmar un acuerdo para continuar la sucesión.

El pueblo la recibió con compasión, el consejo con aversión. El conde Magnus de la Gardie le declaró la fuerza del odio. Y no cesó cuando instaló una capilla en el palacio de las Tres Coronas presidida la misa por un eclesiástico italiano. No tardó el rechazo luterano al que respondió afirmando su sitio en el trono. Todo se le negó.

Forastera soberana, sus sueños fueron maltratados. A pesar de la animadversión, decidió instalarse en el castillo de Norrköping a expensas del fallecimiento de Carlos XI. No sucedía y en la primavera de 1661, sucedió marchar a Hamburgo. Desde allí, comenzó a adoptar una actitud mesiánica dirección a la tolerancia. Con ello, sería reconocida como salvadora de los judíos de Roma a la que volvió en 20 de junio de 1662.

1666, no aprisionaba su cuerpo en lugar de eternidad. Atormentada, sabía que algunos guardaban una fidelidad parental. Regresó a concordar una situación real, pero cambió la enfermedad del regente a ella; gripe y migrañas. A finales de enero, se renueva su vitalidad.

Al conocer la noticia de que en el mes de mayo, se realizaba un nuevo consejo en Estocolmo. Acude para conseguir una inestabilidad económica con la condición de no ser partícipe de la sesión y de no estar acompañada por intermediarios cristianos. Aún impedida, viajaba con un sacerdote directo a la expulsión. Cualquier apoyo acabó.

Junio, 1667. Fue lo último que surcó el paisaje sueco. En la trayectoria, muere Mazarino y Alejandro VII. Toda seguridad se desvanecía. Ávida de corona intentó conseguir el trono de Polonia después de que la muerte Juan II Casimiro Vasa. Nada. Regresó a Tierra Santa.

Su llegada por la Porta del Popolo seguida de un banquete del Quirinal. Se instaló de nuevo en el Trastevere. Clemente IX se ocupó de mantener su economía y la convirtió en la reina de Roma sin corona. La muerte de Clemente tendría la continuación de Clemente X, que intentó no inmiscuirse en la intensa vida intelectual de Cristina. Por otra parte, Carlos XI intentó anestesiar su relación y aumentó sus ingresos con erarios públicos y le permitó arrendar la tierra.

Consiguió que el Palacio Riario brillara de conocimiento. Llena de admiración, funda la Academia Real, lo que hoy en día es la Academia Arcadia. En el salón del trono, creo la Academia de las Artes y las Ciencias con laboratorio y observatorio. En Roma, fundó la posibilidad de la actriz y el cobijo del actor.

Carlos XI sufrió un accidente de caballo cuando era un intrépido guerrero. Nuevamente, pidió el derecho de parentesco para el trono. Pero nada ocurrió, el soberano se curó y recibió un descendiente varón.

Clemente X fue sucedido por Inocencio XI. Su autoridad, a pesar de su pasado cultural, prohibió la representación cultural. Riario se convirtió prácticamente en un lugar de clandestinidad.
Luchadora por una satisfacción propia y social, la edad empezaba a escasear. Ante la vejez o la muerte, prefería dejar de ser relevante. La enfermedad comenzó a envolverla y los cánticos de su cura se convirtieron en recaídas. Fecundó el testamento directo a Azzolino. La etxtrema unción de la absolución cuando el 19 de abril falleció a los sesenta y dos. No me exhibáis, completarme en una sencilla ceremonia y guardarme en el Panteón. Sólo la muerte cumplió, una ostentosa ceremonia la despidió y fue enterrada en el Vaticano, en la cripta de San Pedro con honor de pontificado. Rezó así la función del epitafio;

'He nacido libre, he vivido libre y moriré libre.'

sábado, 11 de noviembre de 2017

Si hubiera sobreprotegido mis átomos,
pararía un adorno,
un complemento en la contemplación,
desde que se atasca la entonación.
De este destino, me impide una emancipación.

Sostuve una orla,
aprecié una impropia moral,
ahora es pura aura.
Todos los días me veía en esa imagen.
Y sería un mañana lo oiré.
Y así se hizo discurso el correspondido,
mientras incrustar, desencandenaba la correspondencia en un solo coro en un correcto.

Si me hubiera escondido,
en aquel anuncio de 'Entra en el país de las Maravillas',
me entra un trauma que se ensambla,
que tanto se ensancha
que el café acaba en una revancha.

si voy hasta donde la imaginación me lleve,
la culpa se adhiere,
la disculpa se debe

''Te acordaras más de él que él de ti.'
Arropó con harapos.
Arrastró mi cuerpo al testigo.
Arrendó el olvido.
Aprendiz de socavón.
Master de dar tus sentimientos
¿Te acuerdas de aquello?
¿Me reconoces?
Vivir por aparecer o por parecer o por perecer.

Ésto es en lo que la lluvia hablamos.
El sometía mi resolución a su uso.
'Alicia, ¿qué es el absurdo?'

Al escribir, se repite una réplica,
de una incrustación de una callada,
de una instrucción que impide la calma.
Come y calla,
el grito elevaba en altura como una atalaya,
el centinela cayendo en el vértigo,
mendigando un verso.

Abrí universos paralelos
abrí inscripciones con lapicero,
con recomendaciones, cheques en el cajero.
Un dos mil diecisiete de mi autarquía,
para tu bendición de parte de mi publicación de simetría,
¿y qué, lo que yo haré, lo que tú harías?

Pupilas como cuchillas
pulso de lo didáctico
no me atrapo, no me atrapo.
La trampa del flash.
Sepan que ser canastero o canastera,
es ser gitano profundamente.
Se me repite mi traslación de la definición.
La recogí indigna, profanada.
Rimar de más,
sacra, sacra
olvidarte de una reverencia en una distinción.
Ahora ora, ahora siempre escribo sin música.

A mí nunca me habían hecho una canción,
ni había bailado para un millón,
el baile fácil
trajo el miedo del fin.

El cielo en la cintura,
sin ser cuestionada por capaz
en un reintegro eficaz.

La perfección puede ser no parar una canción.
La inspección debe ir relacionada con la investigación.
La instrucción como una siembra de actitud
tenía mi ideal, tenía una exactitud.

Estaba al ensayo,
no tenia miedo,
ni precio,
ni razón.
Y si darle lo banal a la acción,
y si no había otra suculenta meditación.
Yo sucedería a tu tú, Twitter.
Yo sustituiría a Videodrome. 1983

Ya queda menos,
ya es el adviento de una meta rota,
el suceso es una sonda
en el hito sin mito.

El viento está sosteniendo un desierto.
Mis púas eran terciopelo.
Caminaba sin fronteras, llamando sin prefijo.
Antes los veía sin prejuicios, ni balanzas en los párpados.

De las camisas de fuerza de la desintoxicación,
de las manos atadas al catre del destierro.
Tener pesadillas, un circo en mi concierto,
mi integridad es un cenicero.


Perderlo todo,
calcar el modo.
La lluvia se llevó mi semilla,
el río me llevó a la orilla,
build it up brilliant.

Acuarela de luz nueva,
llovió en el pincel gotas nevadas,
lo corrijo, desilusiones apagadas,
sensaciones apalabradas.


Pedí ayuda hasta el exilio,
y no había cajas en la puerta.
Cáritas.
Una avalancha en el abanico.


Soy un tabú
una muñequita vudú.
Cosí narcisismo para una vista previa.
a la persecución de una causa perdida.
¿Dónde empieza a pedir la crítica que dejes de creer en ti?
Que sé que no era un énfasis,
que la vocación se sentó sin respuesta,
en una solución sin estrategia,
al irreversible estrato.
Me he quedado en el epicentro del ábaco.


Ver una solución en vez de tres.
estrés postraumático
Sentir estar lejos de lo cercano,
dar un legado como legitimar una lección.
Pasé de leer sobre ciervos a buscar unos cimientos.
Sin saber que es lo mío, que es lo impropio.
Otra vez sentarme en el sofá a leer con las lentes como un microscopio,
este libro en forma de ladrillo,
sobre sabiduría y sustento,
sobre la simetría con el ornamento.



Magdalena penitente. 1609 - 1611. José de Ribera.

El diván sólo es mi cuello bebiendo un vaso de agua.
No me he dado alambrada y ahogaba el ahogarme,
y tiene una enfermedad descongelándose,
y rotar en la rutina es inhóspito y exánime.

Una tarde el frasco se derretía con una botella
camino a la última  tortura.
Los selectos serán en el arte el préstamo de la usura.
Tú me tienes a título por mí tildado.
Y el campus es una cuenca de consagración.
El camino humanista sin ocasión.
Cae, caducidad, cae.

Los sueños son más grandes que la ilusión.
Quieta, quebrando mi subconsciente entregada por la intuición en
en una sangre que se derrama suave
sábanas sácame lo indeleble.

Extraje que me obliga el tiempo,
duda si me verías en un convento
en la huida a la reflexión como dialecto.

Quiero volver a mi hogar
cuando la pared  se entabla
y se arranca  y me inunda  y se raja al errar.
De un continente a otro continente; You are dead,
Quisiera derrotar las secuelas.
Donde te pedía perdón y perdía un gracias.
Cuando acato una sentencia,
el resultado es mi conciencia,
pido leniedad y hueco en la clemencia
justicia.



domingo, 29 de octubre de 2017

Si pudiera pedir ayuda,
si aún tengo que ir en ayunas,
mientras una ansía la cuna

no me prometo fuerza,
no me persigue la clemencia,
pinto una prisión,
cada día de abajo a arriba,
vestida de cedida

Las energías se incrustan como una fuerza monstruosa,
los merodean las mónadas entre las meriendas

Pues yo seré el terrible veneno,
yo seré el cierre de mi cuerpo entero,
y dejaré mis vuelcos, a veces cae fuera, a veces cae dentro,
a veces me compadezco, a veces me experimento.

Ya no reto a la pérdida,
la vida está aplazada
ya no comprendo de decencia.

La sopa sabor a disgustada,
no es un virus, pero alguna música me da angustia

y el espejismo, cuando debería haber estado sedada y aguardar un libro, sin despegarme del misterio

algún hombre que entró me da asco, una histérica el día siguiente del grifo caían parabenos, querría sacarme lo que no es abono

acabé rota
fuí sepultada sola.
tiemblo cuando pienso cuanto yo podría haber sido un insulto al arte

Sin derechos,
sin deberes,
con ilustraciones sin instrucciones
y aunque quiero irme, dejar de desayunar con un crimen,

la vida es una limosna,
no se puede ahorrar,
vida certera,
que has tenido que ensuciar para recorrer lo tendido.

Un período de adaptación apelando a la polución,
una introversión sin explicación,
el suplemento era un feto,
donde el suceso era mirar por papel de celofán

Rápido, cerilla, canícula de ceniza.

La ducha me asfixia.
Para que dejen de hablar de labios llenas de amor estas canciones,
un corte de luz en los rascacielos,
la sequía de océanos,
el vuelo de la arena en un desierto
tiene que acabar el proyecto 'yo creo'
para apreciar que palideces y que deje  defender, pero no hay futuro,
firmamos el  infortunio, frenamos el preludio
Mundo, ¿por qué me has abandonado?

Todo evoluciona a cero.
Es el prospecto todo lo que leo.
No hay retroceso,
mi voz no se hizo silencio,
cuando arrastrada era mi carta,
tracé una trama obsesionada,
y el punto de sutura no llegó al karma.
Y mi alma no se apiada,
y una sombra negra me acompaña en el reflejo del espejo,
complejo correcto,
sin contagiado concéntrico
concentrado consternado,
vine a mí cuando ya habíamos terminado

El amor no caduca,
pero un electrón vive en una choza de cápsula
en una isla desierta,
el que se acerca, más se aleja
Lo tengo dentro, sueno a bandada ida

Querría quedarme a una librería  pegada,
donde me veo en sus pupilas quebradas,
en letras como puertas corredizas
He vendido mi paz espiritual,
a cambio de buscar razones hasta el porqué soportar pasear.
hicieron jaque a la reina,
ella no tiene quien la quiera,
quebra la quiebra.

La vergüenza es una venganza,
la ventaja de la violencia,
dejar la nota a pie de página
yo quisiera no ser una prueba,
para ser síntoma

Pasean sin marear,
sin perseguirse se encontraron,
unían sus manos por la cintura,
buscando sus labios en una desembocadura,
flotando en un tierno milenio,
surcando sus dedos en arrecifes de carne,
corrollendo sentimientos,
sin sacrilegios,
fieles, fieles a sí
sus palabras indagaban a poseer tu oí,
veo, veo como se enamoran y duran,
nunca se denuncian,
se incrustan donde no existe la astucia
El suyo, el mío, el corazón hondo, el corazón roto

Caben tantas actitudes en mí que soy una bestia,
la buena salvaje, una fiera,
una feria cancelada,
una montaña escarpada sin estar escalada.

Superar mis miedos podría ser el precio de un placebo,
pretendiendo ser un puedo,
pensamiento del veneno,
prisioneros en el extranjero

Callo lo que arrancan,
canto lo que atracan.

Ya no seré nunca un equilibrio con un incierto,
tengo un micrófono roto de ser lo que aparento
si es rutina, la vida no es lo que prometía jamás estarán vivos los sueños.

Un eclipse en el día,
una sábana que no enfría,
la firma que se perfila,
la diferencia de la fertilidad,
la que no se ve, el motor de un electrodoméstico que le haga la colada,
y que practique en el reflejo vanitas 'me acabo, me acabo'
para llegar al sueño, huye un hilo,
el acorde en directo resolviendo un acertijo,
mermar el manuscrito y hacerlo invencible
dar credibilidad al escrito,
ya no soy miembra, cuando me sacrifico

La golondrina muerde la gota en el musgo,
las salinas -etimología de salario- envidian a las marismas.
también caldo de petróleo,
y el veneno de la copa de la victoria.

jueves, 19 de octubre de 2017

Sensatez independiente
cloaca con cloro
caldeada con conocimiento
calidad calcada,
cláusula cantada.
Figuración, apiada,
mis alambradas están expropiadas,
mis heladas son escapadas,
mis andadas son extensiones extremas.
El experimento inconexo el extremo exigente,
el remitente en reciente,
he cambiado la letra, pero no el sello,
he gritado quiero y no tengo,
y ha girado un cuerpo.
La mayor virtud es no evitar,
la máxima a equilibrar, la exhumación a profetizar,
difumino afianzar,
diversifico diferenciar,
disuelvo diferida.
La sombra del sucedáneo
la sonrisa del sumario
la sorpresa de la solución.
Caí callada,
de Caín la herida rajada
Se me vierte la vergüenza
cuando lo banal era vanidad
cuando no tenía la bandera de la libertad,
cuando dejé de usar el tiempo,
cuando me odiaba por tener tormentos
La penitencia de una prostituta
tiene en el prospecto: el cuerpo se caduca
no tiene a ningún ocupa
yo debo ser la proporción absoluta
pero cansé mis riendas
pedir estar limpia de alcohol y error
y me recubría de suciedad,
y las ganas de llorar tenían un hogar.
De aquello sin insinuación.
sin inversión. 
Noria de trastornos,
¿por qué yo todos los escojo?
los límites están sólo en mis hombros.
Recuerdos rotos
resueltos sordos
el reincidente retiene porque resiente
Laica sacra
tras la plaga
ex clamada
Parada al pensar,
sin pregonar pena.
~ ¿si digo nueve, se acuerdan de la novena de Beethoven?
Decibelios efervescentes,
el epígrafe del presente,
el rescate del diente,
la distribución de lo breve,
la disonancia de la intérprete.
Rastreando la resaca,
se adueñaba de mí en el sofá una estatua
nutriendo libro
¡Aula al veredicto!
El bolígrafo es un amuleto
~ trabajé la élite al alza a cambio de un cambio intelectual
El futuro es la prueba de que no existes.
El pasado es la prueba de que persistes.
A veces el cielo es confort.
Pasó una distinción de dimensión,
arrendaste la irrupción,
remilgada, no veo lo erróneo,
renunció mi destino a resoluciones reservadas,
entregué las armas por arras,
cuando me quedé plantada en el altar.
Estoy de acuerdo,
soy un elemento incierto.
Pero aún no,
aún no hay esqueletos en deserción.
Predicados penetrantes,
todo lo que es, acabo de serlo antes.
Dirección: Imaginación
Me impacientaba, me impedía la razón.
Venus con la manzana. Bertel Thorvaldsen





domingo, 1 de octubre de 2017

El tratamiento transita la transición.
Me tendré que ver de inesperadas formas hasta la unción,
en extremadas fuerzas que excomulgan una vez esquematizada en alguna comulgación.
Traducida a los territorios,
mi entrante que ocupa siendo un tercio de mi escritorio,
mi logotipo que es un retado retrato rodeando la realidad al adornado,
la recepción empieza un ahorrado,
construyendo a la turbación kilómetros de actitud,
y freno el olor de un fresno que funciona como aroma, el laúd en el efecto,
que bebe sol para ser oxígeno,
El sueldo de un poeta es rimar un censo.
La solución está implicada en una aplicación plagada de placenta,
todo el presente sin que se pare, mantengo la alerta,
todo el entorno dependerá de una letra,
yo he visto entera cambiada la coordenada por una manera,
todo el escojo dependerá de una entrega,
todo el entrante se encoge, Minerva.
Plega la referencia, invade la satisfecha.
Plaga la insatisfecha, apunta la fecha.
Reciente es la rehecha,
retales en la reserva,
renegar de una interna,
tirando por los trastornos el tronco del tabaco,
el terreno tratado,
el tránsito del trémulo,
la traslación del traslado,
la transición desde la transustanciación.
Silbar al llamar no requiere risa,
¿la VISA requiere prisa?
no hay recapacita.
Sea mi visita una amnistía,
lea una lírica con entropía,
sea ésta rima una valentía,
reintegro una receta,
en una superviviente que no se relaciona con lo que no se evita,
sé que es imposible que me tengan envidia,
Directiva de edición en la dirección de la deducción,
distinguiendo el directo sí en una esquina repartiendo difusión,
la disolución de una disuasión,
la solución es mirar la madurez como un retrovisor.
Rasgando rasguños,
rogando puros ángulos.
Calidad cualitativa,
calidad cuantitativa,
caldera de candela,
fumo y mi correcto se tambalea.
Rodeo el interrogatorio como una regata de retinas en un microscopio,
pasar de página un libro es alcanzar un avanzar, no cancela.
Ecología de arqueología,
Siguiendo el siguiente como un segregue.
Siguiendo al seguido con un se siente.
Función de producción,
maldita la boca que hizo de mi cuerpo un entrante,
una honda con estigmas para acabar encinerada en ninguna parte.
¿Si la vida es lo importante, cómo iba a ser yo degradante?
Las causas calcadas de la condición,
comprimen un sí y un no.
Sometida a la santidad,
todo lo que venga de mí no es pecado, es moral.
La esencia se hizo una ermita.
La sonrisa se hizo envidia.
Los dientes se hicieron avaricia.
Iniciación de enciendos,
la yema que se arranca del huevo,
la soltura del alimento
mi sobreprotección al alimento,
Un verso agredido al vestigio de un ánima vestida.
Ver un día como mañana de una suicida.
Si supiera sobreescribir a enemigos,
si yo fuera vecina de mis alivios,
si brotará dulzura en la puerta de los lirios.
Ser lo que quieres que querrían,
yo sé si una persona es mala o buena,
por el gesto de un desliz,
¿y tú que harías para significarme a mí?
Cuando un boicot quiere ir cayendo,
y me tiembla hasta el empleo,
y los huesos cruzan cruces hasta el destierro,
y los levantamientos son verjas sin aliento,
y la herida queda sobreescrita.
Blancanieves en los árboles,
los arrecifes de los andares.
Mis errores son los famosos errores
mis horas son grutas que entran en terrores.
Si yo tuviera máquinas anheladas de vuelta atrás,
y pudiera perdonar mis casas,
y erradicara la rabia,
y volviera al abrazo que ella nunca me daría,
y volviera al encanto de ser una hija.
Lo que tengo de mi de ti,
yo siempre seré gentil.
Me alimenté de la confianza de liberarme de cargos,
sin saber que los cambios no los marcan, los marcan ellos.
La insistencia del instante es la salida de una solitaria,
extranjera, he venido a vivir involuntariamente,
se me cayó el equipaje cuando más agarrado tenía el cántaro que me daba leche.
Cuando una persona hace lo que pasara,
ha entendido bien el mapa.
He querido no parar mi cotidiano en la contienda,
y la ocasión no cae en el acaso,
y el canasto va vacío al ocaso.
Si la integración sería tocar las teclas tecnológicas como un piano,
es la huida del diablo,
que en cada verso me paro por una escena que me venía pasando,
que estoy seleccionada por tener mis razones,
mecanografía de señales.
Entre los medios y los desacuerdos,
coloreaba el clima para extraños,
ahora se dar las gracias con la presencia,
la presión del trabajo es ir cuesta abajo cuando vas cuesta arriba.
Ser consecuente con la consecuencia de decir la construcción,
la inyección que llega a la desilusión,
nada nos induce a la luna,
el viento hunde la duna,
dormida o vestida,
cuando estoy sola,
calmaba el desorden en una onda en la redonda,
sentía que hacía más frío cuando te rendías

miércoles, 27 de septiembre de 2017

La batuta debuta
el barómetro brota.
Cuando se precisa la prisión,
se presiente la presión.

Toda ventana es una entrada,
el hada enredada al aire arado,
Y me da una ruptura como recluta,
y me da ritmo que es un reencuentro de encontrada
y me recuerda la recesión,
sin redención,
un resumen de como respirar,
y así es como retando el refrán,
y así es como recibir me resulta inmortal.

La fricción con la sin-razón
fructifica fallos y efervescentes Fallas,
el error es lo que falta para facilitar la figura,
el error es lo que pesa la falta a la falda,
el error es la falsa.
El fermento del fino no es fingir,
filamentos yo sufrí,
firmamentos que firmaban con ; fin.

Sanearé en sacramentos,
el silencio sostiene otra solución,
el sistema es una inversión,
¡adoro mi ecosistema que me tiene en mi mejor versión!

Y todos los tiempos del trastorno serán tiritas,
y tildando el transcurso, tomaré la materia como una termita en las ermitas.


-La madera deduce denuncia en su daño,
la siembra de la hembra trae un escaño
la alerta se subió al estrado



martes, 26 de septiembre de 2017

Erradicar la meditación,
sería tomar el control.
Frenar el efecto es funcionar fugaz,
en la finitud de la fragancia.


Antorchas de ansiosas,
sentido dilema,
la ceniza que cede,
escenificar el descenso,
hedor de humo,
el hastío es aprendido.

Qué las paredes recorran el corro,
que las patentes están hechas al coro,
que el pentagrama quema como el cloro.
Sosa cáustica resbala malversación de fondos.

Diario de orientación;
Soy todo menos yo.
Sartén al plato,
bailando yo salto,
sal del salario,
conserva con agravio.

Distinción de displicencia,
el sexo siempre llega a la meta,
sesión de solución,
sondea el sediento soneto,
juego de anatomías,
a mí me gustaba una persona,
y hablamos de besos hora tras hora.
No es lo correcto,
es una excursión del convento.

Redil roza el remiendo del redondeo donde se retiene el retrato,
el campo visual es una cárcel,
donde las campanas es la dodecafonia del consulado cristiano,
los límites del sueño acostado en lo acústico,
donde los susceptibles sumergen en lo intenso.
Al vivir con perspectiva sin arrepentimientos de futuro,
yo tenía un escudo.



Yo tenía el punto de sutura de encías uno por uno,
yo me maravillaba con el sentido del oído,
¿cómo puede ser, cuerpo que siento, qué tú hagas que en la conversación no te quedes sediento?
El hechizo del argumento,
el arranque del arroyo,
la ración de la radio.

Rebelde por la causa,
reto de mi juventud,
resignación asignada,
una prostituta muerde su collar,
la he sacado a pasear,
participaste en el presente,
paciente sabes que todo lo que le das, lo devuelve el cliente.
La fe del placer por el placer,
figurando el final.
El camino del gemido,
es la misión de un sensacional silencio,
caí como nieve en la sierra,
porque sé que me entierran.
Dibujé con el vello púbico
en un cuerpo alquilado
diferencia de interferencias.
Cobre me cubre.

El presente nunca duerme, mi constante envío
la poción se viene abajo,
la posibilidad de la libertad es lo que me levanta,
déjame alzada cuando sola hago la cama,
cuando los senos es una puerta de entrada,
cuando los sendos sentimientos son una puerta de salida.
Del gremio de poetas,
gramos de bendiciones,
pendientes de pétalos muertos,
las farolas como un palio,
las ofendidas estrellas
piden luz para dejarse brillar por ellas
¡Resulta que el cautiverio es cautivador!

¿Por qué se frotan las patitas las moscas?
¡Por el polvo de hadas!
Hay veces que es mejor decir; Magia.
'Voy a pecar de no querer saberlo tó'.
Voy a proponer hablar a media voz.

El término de la tensión
es tener mi corazón,
el tibio tono,
te digo, amo más que adoro,
escucho y te perforo.

Me hidrato de hiatos,
me trascienden los ratos,
como acunar los contratos,
como actuar conforme al estrato,
como comer tratos.