martes, 10 de septiembre de 2013

La brisa jugaba con ambos mientras él permanecía en un sillón y yo, aguardaba en la cama con un cigarrillo en la mano que esperaba el sobresalto de una llama para hallar su muerte en mi boca.
Acerqué fuego y el humó huyó con mi voz.


Y bien, ¿cuándo tus manos se apoyen sobre mis hombros y recorras mi cuerpo con tus labios a qué le harás el amor? ¿Hallarás en mi carne todos mis sueños? ¿Sentirás en sus formas mi nacimiento y mis evoluciones? ¿Reirás de los hombres que estuvieron en tu lugar? ¿Te precipitaras a mis pechos o al monte donde habita mi propia Venus ? ¿Creerás en los paisajes que diseño de mi vida? ¿Adorarás mis imperfecciones? ¿Saborearás mis manías? ¿O tal vez, te concentrarás en la perfección de los movimientos? ¿Rozarás mi alma? ¿Palparás mi esencia? ¿Dejarás un recuerdo de saliva hasta que mi cuerpo sea ceniza? ¿A quién le harás el amor?



Nunca lo supe.
Pero todavía mi cuerpo guarda un recuerdo de su saliva. Hasta que sea ceniza.