martes, 4 de febrero de 2014

Ha creado en una habitación un ecosistema de reproducción, la sonrisa es llave que enciende la bombilla y la respiración en la nuca es la brisa que balancea el silencio.

No conozco más bella tormenta que cuando un hombre se corre. Y, tampoco comprendo como los más célebres poetas pueden a veces describirte tan bien si nunca han abierto esa puerta y han dejado que le follen dejándolos rasgando la pared con las uñas y sonriendo tibiamente aún desnudos.

Es una isla en un mar de babas.
Es lo que muchas veces busco en el fondo de una cerveza.
Es la duda de lo que podría sacrificar por la belleza.
Y es que a veces, sólo quiero que entiendan que mi vida me parece un saco roto y me hilo el descosido creando posturas animales.



Ojalá aún guarden humo mis pezones, comprendas que lo único que te pude pedir era la fidelidad a cambio de unas mamadas y que algún día sientan tan dentro como yo pude sentir.