sábado, 5 de septiembre de 2015

Predico con el ejemplo.
Yo no sé cuando.
Rompo.
El desengaño es la excusa para seguir.

Los días son fríos,
algo mala pasa.
Debería ser tan aburrido.
Debería ser una paradoja.

Aquí,
ya no volverás cien veces más.
Habrá que ir a buscar el viento.
Cuando tu madre está cocinando.
Y ya no piensas en ir al grifo.

Tus pulsos sólo serán el quejido.
Tus pasos ya son el Twister de las cenefas.
Mi Twitter me quiere.

Necesito que juegues conmigo a ese juego.
Me mato por ello.
Mi cuerpo sólo aprovecha sus bajos sin ti.
Ven.
¿Qué?
 ¿Por qué no?
Total, nadie me ama en mi todo.
Ni siquiera, las chispas persas.
Con todo lo que les doy en la maquina rota.
Fuego me llama.
Figueras.


Sólo es llegar.
Moverse lento.
No meditar en el tiempo.
Lento.
Lento.
Despacio, eran óleos.
Y sonreían.
Me hablaban sobre disposiciones.


Era el sonido de mis tetas,
lo que les llamaba.
Y yo te veía en cada uno de sus tetraformos.
No conoces desesperar.
Si no, estarías.

Violenta gata,
me has dejado partiendo lo incuestionable.

Habrá que morir lento,
sueño como creer.
Sí, borrosas claras flautas.
¿Alicia? Sí, soy yo. Sí, sube. Por aquí. ¿Puedes? Mójame.
Las manos nos no serán siempre las mejores.
Entonces, nuestros hijos, no tendrán sus casas.
Tengo el estómago vacío.
¿Cuándo?
El silencio no se llena solo.
Habrá que olvidar.
Yo sé.

¿De verdad?
Joder, si lo que supieras es vibrar vibraciones.
Si supieras lo que es ser el oscuro animal.
Entonces serías avalancha,
Comprender,
Viajar.
Besar.
A la dura.
Que dura.
Tengo un pacto con lo duro.
Roe, roe.
Los cuentos de hadas son copos.

La glorieta y la gloria era la traslación.
Nunca habrá un hombre como tú.
Mi salvación, mi mente.
Adivina.
Transmígrame.

Bocanadas de oros me expulso al pan de mi vértigo.
Le meto al sabor.
¿De qué lo quiero?
Dámelo de mujer amiga.




Nadie sabe.
Está claro.
Si no, yo no sería la reina más valiente.
Por eso, bailo.

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