jueves, 8 de octubre de 2015

Plené de desconfianza al ladrillo.
Dije no confíes en ellos.
Rompe el dulce.
El control del mundo no tenía cabida en lo que ardía revolucionado.
Privacidad fue la perturbadora.
Canina cárnica.
Todo está despejado.

Vislumbro escenarios y luces.
Son buenos para mi salud.
Nada que demostrar.
Si yo tuviera que creerme la ninfa laureada.
Humildad todavía es lo que faltaba.
Fallo de ello.
Esto es sólo el bautizo.
¿O lo habías olvidado?

Desertaciones era la ofensa rendida poniendo a prueba la templanza del amor.
Nadie estuvo.
Quietaban.
No oso quien me niegue lo real.
Mis órdenes sean las dichas de los cumplidos.

Desposeída eterna.
Pisará quien tú prefieras.
Ordeñarás al primer aplauso,
fabricarán amenazas,
bienaventuranzas.
Tú que percibes hasta mentira de los lamientes.
¿Mercaderes transparentes?
No sin el sí de mis estampidas.

No estaba todavía preparada,
repetía en busca de pruebas.
Leona,
no amamantada,
jugadora del juego.
Polígrafos tiritando.
Alegrías en la clásica entonando el himno nación.

Pagar para ver.
Ser dada a la daga de la inclusión.

Famous en els ous.
Dejé a mi conejo suelto siempre,
mientras hablaba de su estancia en la jaula.
Creías que si te verían cambiar,
alguien te chillaría de donde venías.
Aun nadie te conocía.
Cuántas eras de silencios.

No saben poner la pistola en la sien.
Gran beso.
Desperté.
A la plaga de mi imposible dimisión.

Dancé al abono ROS,
orquesta sinfónica sevillana,
sin perder la silla.

Disparos de colores.
Fueron para ellos fuego para leyes.
La campana de Memento me mandaba desesperada preguntar qué era lo no visto.
No me dejen perdiéndome en postales de quién quiero llevar.

Hombres y mujeres documentados.
Mordazas atadas al director.

¿Hoy no rumia la rubia?
Interior confeccionado.
Hilo de satisfacción.


-After Courbet 1–18 Sherrie Levine-