miércoles, 25 de noviembre de 2015

Tú podrás decir que soy difícil.
Podrás decir que soy chicle.
La barrera que más miedo me da,
es aceptar que si el mundo cabe en mi mano.
Yo seguiré la colina,
riendo a veinte grados de mi altura.

Preparé mi película,
de puertas para dentro.
Fumando todo lo que pienso,
sobre el hambre y el odio de la hambrienta

Tapo de mi tapón,
mi sé.
Tampón de mis tampones,
mi soy.

Vibrante paladar,
¿por qué no pones tu carta en la mesa?
Escalaría cualquier pastel.
Y cortaría a la esposa.

La cimbra de mis milenios estará.
Él es el hombre que no conozco.
Escuché a una mujer gimiendo en ojos.
Mejor en el agua.

Así no podrá ser mi padre.
Muerto no me provoca,
no me tienta con su tridente.
Y a mi arsenal no le apetece esperar

Amigos siempre,
amantes nunca de nuevo.
Hazte la idea.

Mis significados tienen algo de forget the forest.
Puedo ser fuerte como una farola,
Debo encontrar el caminito de quien no escuche a la chiquitita,
¿Cuánto vale un suspiro a la eternidad?
Tú eres mi juego favorito, mortalidad.
Bocanadas coloquiales de ordenanzas se apresuran.
Sudan.
Sulfuran.
Esfuman.



Viertes veinte de estaciones del día.
Nubes diciéndome que no habrá trompetas para regarme.
¿Qué hay que decir?
El paro del paso a paso del microorganismo.

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