sábado, 19 de diciembre de 2015

Llamé a mi hombre donde no me conocía a mí.
Y sus uñas no fueron sus catapultas.
Ni flecha de púa.
Ni sus labios cataron a la puta.

Oxigenada de tu imprevisto,
vierto mi delirio.
Vibrante paladar, todo lo quiere para él y nada para Lolita que quita.
Me escuchabas en la respuesta.
Siente la energía del mundo opositando.


Su cuerpo es uno.
Y el terrible castigo de 'No tocar'.
Vagando a la constelación de mi negado métrico merito me irrito.
Su cuerpo es un imposible.

Lolita quiere guerra.
Comerse un platano facial.
¿Quieres ser mi hombre?
Con la boca abierta quiero todo lo que tengas.
Mi mente de alquitrán quiere escuchar las taquicardias de virilidad.
Sólo tú y yo hasta que se caiga el Sol.
Envidia es lo que quiero tener dentro,
celos de desespero.



Así que buscaré a los hombres de los bajos.
Pastel cromatico de 'no importa' es lo que me advierte en sus altos.
Reintegro del juego, eso prefiero.

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