domingo, 27 de diciembre de 2015

Quiero que me crean cuando yo creo que soy lo que quiero ser.
Quiero apoyo como abejas que mueren por salvarse de ellas.
Quiero ser la mejor en el brillar.
Dije que quería brillar con todos.
Pronuncié entre llantos un lavado.

La marea está al tanto de mi incomprensión.
Y yo balanceo mis pies en tweets.
Comprimo la sin razón.
Reparto hostias.
Satirizo quehaceres.

Vivifico funciones.
Entre lo útil y lo bueno,
no sé a donde pertenezco.

Soy la dulce normal inmoral que nadie comprenderá.
Me vendo por fracciones fertilizadas.
Sólo busco ser la ahumada.
La amistad perfecta.
El sexo fructífero.
El amor en desarrollo.

Quien no me da la aprobación no puede ser mi oprobio en mi sobrevivir.
Si nunca quieren que vea en sus ojos,
yo no conozco otra forma de amaestrar los míos.

La joven esperanza de la mordida dada al océano.
Ven conmigo a la prepotencia.
Que me dejen ser entre la náusea de no responder a mi propuesta.

Todos estamos locos, joder.
El chillido ahogado de mi diario y no pido más del mundo.
Vengan las cuerdas.
Hasta ellas se desatarían las cadenas.

Cincelo sierpes antes de la última lluvia de verano de mi íntima.
Desatasco conductos.
Vuelvo al petrificado.

No conozco miedos, 
ni medios.
Jim dijo que algo venía y no había nada que hacer.
Alicia está cayendo al agujero, mi amor.
No puede distraerse en su juego.
Está mirando dentro todo el tiempo.

Ven a dar una lucha,
cuerpo a cuerpo,
en una oportuna oportunidad.
Lechos bendecidos celestiales,
de medallas de plata y oro,
de esperma en el dorado.
El crepúsculo de los dioses me acontece.

Constrúyeme a una mujer verdadera.
Íntima mía,
ser un dragón es un don.
Paso a paso.
Abro las puertas.
Necesito a una mujer como yo.

Que no tapen mi cabeza de cowboy.
Que no retiren mis catalejos,
que no disparen mis pistoletazos de sin razón por mí.
Porque no conozco el arrepentimiento,
sino la sucesión.
Y una mente quebrada.
Pequeña o grande según la pastilla.
Pisada por la patilla.



El momento que parte la luna me doy a mí.
El momento que se vuelve real la emotividad.
Rayo los puntos,
las características,
retiro el quebranto.
Y no necesito que nadie crea en mí, mejor.




Te contaré una historia.
Flechas y algodones.

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