jueves, 28 de enero de 2016

Civilizada en la zozobra,
cincelo faltas,
mortero en faldas.
No soy fácil.

Durante las veinticuatro horas, la maldición.
Las tengo para acondicionar la condicionada danza.
Tengo la mortífera en tardanza.
Tan enferma.
Socorreme, rosario.

Sólo vierto las horas en la huida.
Mándame el cuidado del amor porque tengo las veinticuatro expandidas,
herméticas en su inmersión.
Dame los anillos.
Esposame a las letras y seré tan rica para poder tocar muro de mundo.

Por todos los países,
tirachinas de perspectivas,
tirabuzones.

Blanco, dorado, negro.
No importa el color del aura temporal,
seré a tiempo completo.
En una canción  el salto del trampolín.

Mantengo al mimo,
poderosa como el Nilo,
abrazada al lino.
Así es como veo el lote del orto.

La lotería de la ruleta rusa,.
 Hoy en guerra,
de yo a yo en el hallo.
No puedo dejar de sentir todo el tiempo que estoy loca.
Después de todo, bello suicidio se hará.

Te vi en una revista y lo estabas haciendo tan bien.
Dame la luz.
Sí, la bombilla de la fantasía.

Y podré decir que soy la reina de la belleza.
Como en aquella noche de verano,
que los peces eran todos peces-manta.
Hilandome el manto.


Dame las estrellas como damiselas.
Les quitaré el apuro.
¡Para pura yo!

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