lunes, 18 de enero de 2016

Estoy siguiendo a la planta de plata,
abrigándonos las gargantas con palabras.
Tiño la llamada a la llama en cualquier lugar,
rozando la costa de la costra.
Brindo por el motín en el pack.

No olvides que tengo eléctricas valencias en progresión de potencias.
La casa habitada jamás debe ser calmada.
La dulce melodía del durazno manda.

Busco joven en el rincón cuando ella sólo sola puede ser la ovación de lo certero.
Pregunté.
Atenté y atendí a la libre mente. 

Mandarinas muerde la María Apocalíptica.
Abre los diamantes.
Mi mano es un negocio.
La habitación diversifica ángeles.
Y son caídos rebeldes.

Tristeza y rareza, 
voy con ellas.
Alicia, eres libre de amaestrar las delicias,
la espera del muele,
el baile en el presbiterio de la carne,
el tabaco molido en el green de.

Las mentiras me excomulgan,
donde las verdades son diamantes.
Así vi mi pastel.

Copos de ritmo en el himno del invierno.
Rota e intransigente.
Construyendo el reinado en la verdad,
la especie no halla su verdadera condición.
La característica guarda la posición.

Los venenos son la poción.
Su mente es marea errante.
Su dedo es el notar del anillo.
El estudio es una felación,
el paint ball de mis dificultades favoritas también suelo lamer.

Divina dádiva,
venada reivindicativa.
Probé de las vacaciones.
Es todo lo que encierro.
Mientras más oscura,
más oscura,
y más complicada vuelvo,
más complicada,
tras contemplar la ecuación coloreando el colado agujero negro.



Todo tiene munición en mí.
Así que une mi cintura a Céfiro.
Secretos del Senado,
suaves sarmientos de la sensación.

Mire y vuelva,
sastre,
al traje de la lujuria.
Es todo por lo que reza la esperanza.
Por la Trienal Internacional de las Artes Decorativas e Industriales.


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