lunes, 4 de enero de 2016

Evaporada al brillante,
úsame por los bares de mares.

El amor está coagulado en el incensario.
Todos los campanarios están castrados.
La urbe huele a eternidad.
Mi dedo huele a natalidad.
La presencia se hace con la herencia.

Irresistible en dogmas,
el vértigo exhala danza.
Rejas de mis castillos de costillas,
cuelguen perchas para fotografías de brujerías.

La criatura lucha en la guerra más desenfrenada:
el amor no correspondido.
Muera el descarte.
Trasteo el Capitolio con copas y capas,
canonizando al carmín.

Agito la cintura con el cerebro.
Castigo la carne, 
saneando el seno.
Combino el negro con el negro.



Tercio a la musa plástica.
Secundo a la musa enferma. 
Primo a la musa fecunda.

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