miércoles, 27 de enero de 2016

Impura no es la mentira cuando se pone en mi boca.
Inventando historias como un chupa chups de sandía con sangría.
De sonrían.

Puedes apagarme y no podré desconectar.
De los océanos, de los cielos.
De los afluentes, de los infiernos.
Atenea entrenó delante de nada,
haciendo todos.

Así debe ser el dinero de la poetisa,
las palabras del éxito ascendiendo la nación.
Yo soy la nación.
Desde Salamanca hasta Zaragoza.
Desde Galicia hasta Ceuta.
Desde Palencia a Granada.
Pienso en sus divinos ladridos como lo costumbrista feroz.
La culpa, a la inspiración.
La dolçaina es la cafeína.
De nacimiento,
desde el primer cimiento,
yo soy la nación.

Lana puse al cerrar la tapa,
alardeo de pistolas y rosas.

El mar es más que círculos cuando entro,
es la manera de ser honesta ante él,
circular en el círculo.

Las fragancias serán la senda.
Las franquicias serán las quimeras.
Las empresas serán las impresiones.

¿Puedes ver el filo del arte?
Hombres jugando a ser jugadores en mis ojos,
vertiginosos árticos ambarinos donde iré a por más hielo.
Huelo a cebada y a centeno.
Guárdeme.

La venta ambulante,
lasciva en la sinfonía.
Eso pido al llegar a casa.
Eso pillo para las puertas.



¿Cómo me haces trabajar tanto en el espectáculo?
¿Dónde me llevas art deco, art nouveau?
Corremos a refugiarnos y nunca paramos de correr.
Comemos todo el aire que revele lo joven y lo salvaje.


Vi y entré,
dancé mi vientre en mi madre.
Yo,
hija de mi baile.
Sola, loca.
Show below.

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