domingo, 17 de enero de 2016

Nací insana.
Nací en el bien complacido.
Nací en el mal de la actitud.
El hospital era verdad.
La posada de la oscuridad es real.

Después de todo lo que hiciste,
¿cómo no ibas a talar lo que traigo para ti?

Hice lo que quería hacer.
Tan peligrosa.
Tan fatal.
Estoy detrás,
sin nada de suerte.
Con dinero suelto.

Bomba, lo sé.
Joven, lo sé.
Acariciar el escenario,
eso críe.

Mi rey lo sabe.
No estoy partida para el mundo.
Pero lo pido.

Demoledora pido el demo.
Quizás con una pizca de destrucción colonizaré el karma.

Todo lo que buscamos es saltar en el despertar.
Vibración de resurrección fumando el neón,
lamiendo LED.

¿Pedirían otra vez a Pandora?
Ahora las estrellas saben a ella.
Esparcir lo que armo,
consentir lo cosido en lo que ahogo.

Juntos podemos rendirnos a la fantasía,
el módico precio de la culpa,
la manera de compra.
El sueño roto en el bulevar repone la regla.

Dulce luna,
dime que soy la casta de la ocupación.
Blanca viuda,
dime que juntas surgiremos el can-can de la cadera.
Nada que no hubiéramos visto desviado.


Azul de danza,
alrededor de mi rodeo.
En una pregunta constante,
¿mañana vendrás?
No sé, depende.
Sé que mi vagina es la vía de la que me mantiene
 sin cuerdas,
sin cordura.
El otro lado me deja en el loto del lodo.



Somos las eses de serpientes sigilosas susurrando tentaciones.
Esos son mis deseos sobre sanar.
Sálvate salvaje.

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