lunes, 8 de febrero de 2016

Meca sí.
Roto heliocéntrica alrededor del humanismo.
Callada,
vaho en el mortero.
Mis manos,
garra de oriental tigresa,
hacia la necesidad natural.
La selección natural es la madre,
sucumbida por la necesidad.

Concubina de la viña,
criatura con comba,
directa de la concha,
mujer cascada.
Todavía no puedo salir de la cáscara.
Todo el espectáculo en la cancha.

La vecina tiene el visado para ser.
Un rótulo:
Rotación.
Centro de cincel.

Habitando el hábito desenfrenada,
ideas atropellando mi apacible calefacción.

Viento,
me lleva a través de las puertas.
Gracias a los muertos.


Transeúntes como trasatlánticos,
toc toc,
no suelo gustar yo.
Por lágrimas chillantes,
bálsamo de orgasmos,
la guerra buscando a la paz,
que no entienden ojos de expectantes-

El mercado me compra.
Para encantar se pía.
Para bailar velada a la serpiente.



Gheisa,
de morisca a danesa,,
de africana a americana.
De cada amapola española.

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