jueves, 11 de febrero de 2016

Practico la selección de predicadores y pecadores.
Peina la luna tan pronto,
piensa la hierba tan hondo,
esperando en el fondo.
Trato de recomendarme a la elección,
a las líneas de mis manos en el final del concierto.
La lluvia no cancela al sol,
arco iris en mi orina.

Dicen 'Sigue a la gente'.
Vivir por ello, sería el mayor error.
Rol de nueva respuesta,
de nueva pregunta.
Chillo y me callo.

Un viaje a la luna.
O al eterno viajar de mi amigo Satán.
O a la fuerte voz de Lúcifer.
Era medianoche en el llano del canto gregoriano.
Me cuentan trucos como un porvenir.

Incorpóreo cuerpo piensa en las ocupaciones.
Sueño ángeles marineros,
dormida en la barca de Caronte,
en ida y vuelta,
en ida y vuelta,
en ida y vuelta,
encajo las algas como brisa de la mañana.
Fauno violento, ¿cómo es llevar la mar dentro?
Pesco tus remos y muero con ellos.

Al alba, terminaran las bengalas.
Lindo lino,
lánguida lapa.
Tengo que sacarte en directo los pensamientos para el alimento.
Así devoro en el altar.

No digas que no existes para verme triste.
Tu encanto me echa de aquí.
Donde el luto nunca cae.
Nos entendemos y sabes porqué.
Dentro,
nadie como tú.
Dentro,
nada como yo.

'No arríes', me pide mi vida.
El salón es el lugar de la oración.
Zarpando con caricias.
Polvo en el cenicero.

Represento mi decisión,
España enseñando ensañándose,
la clasificación de mi as de picas.




Borroso futuro de feriante.
Aúlla en la luna.
El espacio hago torcer.
Marabunta de sirenas.

Al telón en alto,
me tiro.
Palideciendo desciendo. 
Pirómana quiere al ladrón.
Espera al aullido.
Fin.



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