miércoles, 9 de marzo de 2016

Me estoy turnando las tornas,
rubia en rabia. 
Nada más se puede hacer que dejar de apretar.

Mi situación es el panorama,
vigila la enajenación,
vaga por la vagina,
vive por el jaleo.

La Gran Depresión de no situarse es el codo a codo.
La clase no está en el escote,
ni en la dote.
Estatuas de diferente talla.

¿Qué hice ayer?
Ya no está.
El ser y el vacío se instruyen.
Dime que el talento es tantearse.

Polos opuestos,
fluir o no.
Polos opuestos,
beben de la misma botella o no.
O vivo o me muero yo.

El canto entono en la copa,
la acción se encuentra redireccionando.
Calienta el ring del guante,
a golpes con el presente,
para salvar la creencia,
el modo de la reserva.

Ángeles caen como cristales de hielo,
oigo a las estrellas de hierro.
El entrenamiento me tiene en trance.

Nunca inhale los finales,
alcancé los comienzos.
En realidad,
di el cuello al dardo. 


Podría ser una fantasmagoría,
una especie de ilusión,
una alucinación.
No importa.
Estoy pensando que la noche es mi tiempo.
Que night time, is my time.
Hazlo más rápido,
más rápido,
bebe,
dentro de la cuna que me arrulla.

Y vertiendo las venas,
puedo sentir el nada acabando.
Quizás el genio vive en lo más profundo,
y yo cave más hondo, 
más hondo,
veloz,
veloz,

Desciendo por la duna.


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