domingo, 17 de abril de 2016

Siguiente ronda.
Mis amigos ayunan la ayuda.

El demonio encerado,
encerrado.
Desaprender es demasiado.

Mirando a los ojos,
me fuerzo más mis dentros,
para escapar de unos hondos alucinógenos,
en el orgullo de la presencia. 

Quieta quemo la lengua.
Urge la unción. 
Y no. 

Con unas sábanas como prendas,
sueño para ti.
El lince lancea con líos.

Crujo el paso,
prostituta en el tétrico paseo.


Voy desnuda y callo como lista,
reparto como comunista.

Huérfana desde la crucifixión de mi habitación,
abortos de María Magdalena.
Presa de policía,
la revista sonora de la juventud.

Creo en la verdad diurética...
¡Joder, que afecte!
Creo en la liberada libertad...
¡Joder, que no se reserve!

De sangre fría a sangre caliente,
hervida por la destreza,
trenzando las trenzas.
Bis a bis.

Mi línea de suerte.
No encuentro mi línea de suerte. 
Mi linda mano,
¿qué piensas?
Que lo realmente relevante es la línea de la cintura.
Mira la mamá curva de transición.
¿Qué tendrá esta línea manual?
Todo lo hace confeccionar.

Una, una.
¿Podría ser tu encantada esta cantada noctámbula?
¿Por qué te agotas como un efecto dominó?

Hey, dices, hey.
Quiero jugar.
The tip of the tongue.
Un viaje vaginal. 
Dentro, Romeo.

Entonces venceré saltando la jungla del jaleo.
Hasta que el sol acabe.

Soy una reina.
Que se enamora de su corte. 
Indistinta en el instinto.
Aleatoria en la distancia.

¿Qué estás viendo?
Estoy trabajando a través de la ventana,
dum  dum.
En el área como Scarlett O'Hara.

Sólo quiero beber.
Nunca entenderías porque no cambio.
En el suelo,
nalgueo dum dum.

En el mar amiga, 
soy la reina.


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