jueves, 14 de abril de 2016

¿Y mi sombra donde está?
Sombra, ¿me dices que yo soy el sol?
Asumo el presumir de mundo.
Va divino.

El cielo cambiante,
no da tregua.
Es calar el canal sin mano que quiera con nosotras saltar. 
¿Tú qué bebes?

El tirabuzón se desliza en mi espalda,
la espada.

La libertad está servida desde la demencia de la infancia.
No cojeaba en la caja.
Delatar mi pensamiento está siendo intenso. 


Bájate a la rotura,
pelea con el pene,
hasta romperlo,
y dejar el hilillo del seminal,
 ría pía vía de nieve que viene.
Gemía ante que sabe nadie de mí.
Todo lo que quiero que hagáis,
vasos de cerveza,
es que os deslicéis por las aceitunas.
Adiós,
¿cuál era tu dirección?

Acción,
sólo necesité el foco.
Soy la que soy cuando soy lo que quiero ser.
Alicia,
Aleceia, 
verdad.
Ver la teoría como Hipatía desde mis ventanas,
ver la práctica de lo contemporáneo venidero.
En los auriculares, los exámenes con buenas notas.
Cierto, disfruto.

Era mi ayuno para la una.
Era mi tarde,
la radio abriéndose a la convulsión del conocimiento.
El conocimiento nunca miente.
Era mi noche,
los chasquidos eran el pasto.
Fraseando la indescifrable fábula.

Llevaba un cascabel,
que renacía sobre sí.
Ay, mi corazón.
Que me lo quemen cuando arda yo.

Lucía la seda entre la hierbabuena,
entre la huida de la verbena.
Aire y fuego,
beben agua en la tierra.

Al puerto de Sevilla,
llegué yo,
a encontrar la campana,
recordatorio de tiempo.
Ya vienen las moscas y gusanos.

Así que soy la valla de la brisa,
la torre hecha de lluvia,

Ésto es lo que yo quería.
La lista de lo que tenía que hacer,
el anillo que mecía.
Así, bien veloz.
Sin compasión. 
La bandera del delirio,
es la saliva que me parió.


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