lunes, 16 de mayo de 2016

De repente, demente.
Dame más.
El maldito pasaporte de la vertiente verde.
Dame mi mitad, vamos allá.
Ánimo, ánonima. 
Tengo que hacer decibelios de Sibelius.
A la izquierda, tengo al padre y a la derecha tengo al dios.
Cuando me estaban follando, 
me estaba follando yo.

Un alarido de loba,
después metiéndome la gominola.
Y, ¡oh!, ¡qué salvaje destrucción!
Me pesco.
Me peso.

A medias aún.
Quítate tú lo tuyo.

En el espejo,
¿soy yo o es la religión?

El rapto de la gana, 
en ello pienso todo el rato.

¿Lo coges?
No pierdo.
Por el oro,
yo sudo binarios de nuestros píxeles.

Pensando, 
navegando en la senda,
no sé si contenta,
intensa en el sensor.



Una niña ansiando estar en la prensa.
Una mujer en las mesetas,
me estalla.

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