domingo, 15 de mayo de 2016

Él rey seleccionó mis ojos.
Él seccionó mi cuerpo.
Estoy acabada.

Recuerdo.
Las ropas en los suelos,
los retales de los cielos.
El fuego está corriendo,
así que se corrió.
Cierto, tarde, corrí.

Aún no el suicidio.
Aún cavo por ser histórica.
Remiendo el día con la idea de la deidad del vídeo.


Dimito,
si el tímido júbilo es la mentira de la no amada.
Una mujer hecha y deshecha,
la lágrima merma en su minúsculo mar.

No hay plan,
planeo como Panero,
en las ventiscas de mi vientre. 

Avanzo el conocimiento como cimiento,
la violencia de la existencia ya es un dulce beso,
allí, Alicia,
en el desliz de la sociópata,
en la disección de la conversación.

Involucré a la bebida, 
dicté a maría,
acogí a nevada.
¿Tu qué proponías poner?

El tambor me tentaba.
Y reina de la noche,
roía y rodaba en el pentagrama.



Peculiar como una orquídea, 
pactaba con el pecado.
Disparaba la dádiva.


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