jueves, 23 de junio de 2016

Arcángel de la mañana,
resquicios de la noche de la posguerra,
toda las estrellas recogí trabajando en la herrería.
La física más importante es la danza.

He vuelto de día,
amando la vía.

Oh, querido.
Pregunto que podrían hacer mis manos en las derivas.
Configuro los juegos,
ya los dramas no son los amos.

Diccionarios de disecciones, 
libros de libres.

Hago el venado a nado.
La llegada de la nada es la que amansa.

Recoge tu pasaporte, 
es el truco,
hoy alguien voló sobre el nido del cuco.

Pico los pájaros,
y sé que puedo ser mi suerte.
El rayo está cayendo,
se clava en la tierra hambrienta de fotosíntesis,
de metamorfosis,
de catarsis.

Ves el misterio de la juventud como una virtud.
Idolatro la tropelía,
me atropello a mí misma.

Feliz,
en el cáliz.

Un huracán,
el caos que aplaca.

Base de mujer,
resquicio de ídolo,
nomenclatura de voluptuosidad.
Tengo que ejercerla.
La locura es para las heroínas.

Un gran clima la calima del té, 
un gran decorado el del café.

Tomo el sol desnuda y como uvas,
y la vida se circunda con la magia de la bruma.

No existe la compasión,
sólo hay que crear el olor,
asesinar el dolor.

El tedio titubea,
la corona de flores será vuestra vereda cuando ya muera,
y las mujeres sempiternas acojan mis veredas.

¿Derrumba a la rubia?
¡Pasa otra rubia!

Me siento natural,
es la verdad.





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