lunes, 20 de junio de 2016

El recuerdo en la esquina,
camino a ellos por su calidad.

Mezcla la morfina,
pupilas como las plumas del cuervo,
como soles muertos.

Dílatame. 
El gemido es la munición.
Nada que decir,
sólo disparar.

Las entrañas no son mansas,
el coche está rompiendo el aire.
Habla rápido,
habla sucio.
Así que lubrico.
Lengua para el lirio.
Los espermatozoides son hijos de puta.

En nada podría nadar.
Los colores son clandestinos,
en el retrovisor.

Disfrutar,
bailar en cualquier lugar.
Manifestar nuestro modo de quemarnos,
Buscar el amor en lugares extraños.

¿Crees que podríamos vivir en el éxito del éxtasis?
Verdad, vereda verdadera.
Joven en el jaleo,
joven en el falo,
el gran ritmo querías tú de mí.

La poción en el papel,
el pene en el pantalón,
el pantano en posición.

Camina prostituta en el calculo,
crack en el culo,
luce shorts.
Él dice que el calor creció.
¿Nos añoraremos en el año?

Entre la fiebre del frío,
susurras sentimientos,
enciendes mis nombre, hombre.

Sucias y caderas rápidas,
tus manos pidiendo más,
la cabeza de la serpiente en tu cuello,
la sumisión del Credo.

Ya estoy sola en la yegua.
¿Me ves?
Voy.
A la enhorabuena de la vida,
a la voz amarilla de la atención.
¿Al sexo débil?
Al sexo dominante.
Como reina,
exijo que coma.





Más calle y menos casa.
Más real y menos farsa.
Menos habitación y más templo.
Ya no tiemblo.

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