sábado, 16 de julio de 2016

Apartamentos en los parques,
la respiración no es un tapón,
lenguas en las leyendas,
no querría dormir más para no mandarme a callar,
desconectar los sentidos son las sierpes de los silencios.

Calles largas,
crímenes con formas de adolescentes presenciales,
difunta de la moral paternal,
las palabras se dividen en las frases,
con información en porcentajes.

Nada está muerto,
y yo estoy casada con la destrucción.

La economía de los asientos eran tus bolsillos en los bancos.
A veces, pasa, y es mejor darme besos.
Sube, sube mudo.

Mecanografiando la escena en la mente era autónoma.
Do, tú.
Mi, yo.
Miss Independiente,
alerta en la entrevista.
Algo sobre una mujer que necesita arrancarse su manicura en los árboles.

Los sonidos cortados,
la culpa no nos lleva al orgullo.
Apoyé las manos en los senos de mis senes, deduje:
'La culpa nos lleva al suicidio.'

Debiera encontrarte creando en el creer,
pantano en el conocimiento del pensamiento sobre el espejo,
chillando en la incomprensión,
admitiendo el derecho a la repulsión,
resumiendo las cuentas de los dictados de la reina.
Pues ser esclava del reino, no significa ser esclava de una pizca de sociedad.

Pasaran, 
paseantes.
 Perpetran con el paladar en la espera.

Accesorios en voces.
Mi sermón es el himno de lo inexorable.

Rompiendo la dirección,
la orientación era una perra oliendo, encontrando y riéndose del miedo.
Trae que cae.







No hay comentarios:

Publicar un comentario