domingo, 28 de agosto de 2016

El juicio final,
me convoca como la inmaculada apocalíptica
Para ansiar lo sonoro,
tengo que llamar a las noticias urgentes.
Tengo que considerar la magia que cabe entre los dientes.

Mi voz,
cambiante y espontánea,
me lleva a laderas de palabras que correspondían,
cuando no cerraba tu habla,
en un corte,
en un cambiante,
cata el arte.

Abre la ventana a la luna temprano,
llena tus ojos de porcelana,
y vacía al sol,
mientras esté para morir cuando le hartemos.

Por la calles blancas del pueblo mío,
que se acompañan en las señoras estampadas en las hamacas,
los sones son de Guerra Civil,
¡buena noche, que en su jardín nunca falte la alegría!

Y en las escaleras de las iglesias,
contábamos a gritos que no creíamos en Dios,
sino en nosotros dos,
y en los litros.

Los pastores no me adoran en Navidad,
no me traen mirra para jugar.
La estela de la noche de 'San Lorenzo' vino para confeccionar lo conocido.

No estás en tu disfraz,
por si acaso fuera la última vez que pueda volar.
Grita y crío al universo.

El verbo es la venida de la barricada.
Fumar bastará.
Para, con mis manos, darle vuelta al molino.
Y dar mi vocación al escrutinio.

No me des el consejo,
va a la fosa,
dame el remiendo del remedio.
La desgracia es la tristeza del arcén de la cerveza.

Mi querer es la quimera de la quietud.
Ojalá venga aquel hombre a ver,
aunque me de calor todo lo que rimo en el barrio.

Recordarme es hablarme,
verme en el baile es amarme.
Redoblas en el campanario,
por eso sigues rezando.

Corres por las catarsis de mis días,
por eso eres mi batería.
Encarame la falda,
la suerte de la coraza,
y vayámonos a bebernos el veneno.

Difícil dejarte,
llevándote en mis venas.
Haciéndome en la condena hundida.
A mí no me hace grazia,
a ti sí.
Dímelo,
dime más te quiero.

Ríes como arrasas,
eso siempre pasa así,
tuviste una frase y empezaste a rodar.

Las sanguijuelas son la literatura.
No sé encajar los versos porque soy una impostora impuesta por la locura.
Un punto hará que tú lo sufras.
No me lleves al esqueleto,
llévame al gramo.

Las burbujas bailan en el vaso,
y la espuma se esfuma en mi esófago.
Y que cedan las doce.

En la audiencia se marcan mis pertenencias,
pendientes de mi sentencia.
Juzga mi ajuar,
¿qué pasará?
Y sólo porque he nacido,
me van a llevar a la hoguera del anonimato.

Déjame dar mi moral,
lo entendido sobre lo cristiano y lo pagano.




viernes, 26 de agosto de 2016

Pide que yo te daré mi ultima gota de sangre',
el traspaso de la corriente,
el dominio del excedente.
La brisa que te traspasa el occidente,
el tránsito del accidente.

Suave vital,
libérate a lo salvaje,
condiciona lo errante,
trasplanta de un tiro,
suena el sarmiento,
atrapa el trueno.

La perversión me desviste,
me da las manzanas,
me marca las adivinanzas del cuervo,
que viene a robarme lo visto.

Me critican por hecatombe y no me solloza el nombre.
La hierba hostil es la hostia de la raíz febril.
No sé que decir,
sólo elegí.

Era oro como ayer,
esperando que me desvelara el vendaval,
la paloma estaba agonizando en agosto,
ya si quieres, puedes cortar la mala hierba de tu campo.
Cicuta nace en tu costado,
y te muerden los lados,
los  lodos.

En la barra,
vibrando,
dame de beber el consuelo consagrado,
la fuente de la felicidad cuando no puedo aguantarme la pena que llevo dentro.

Y en la orilla,
me pongo temprano bravía.
Con el tiempo, me parto en pedazos.
Y entre las rías, pasan los años.
Los recordaré rabiando cuando ya no puedan ser.

Tú raja la razón.
Para yo quererte,
marca el quejido de la corriente.
Era el instante,
era el diamante,
era el día del amante.
Puntual, 
puntúa la conversación,
la fiera relucirá si te vas.



¿De qué está hecha la luna?
¡De mi locura! ¡De mi locura!
Tiene la luz encendida.
Aplico la cara llena,
por diosa, 
vente conmigo y no tengas ataraxia.

domingo, 14 de agosto de 2016

Nacida en el Albaicín,
no sé que habrá sido del verde del iris,
con tanta traca de tanta calle y tanta arte no los he vuelto a ver más.
La tengo que ver estar,
cuando en los callejones somos comadrejas,
en las rentas de las selvas.
La tengo que ver estar,
en la cosecha individual,
compañera mía,
vi que tampoco tenían razón.
El orden sería una traición.

Sé que se clava.
Mi boca olerá a lo que coma.
Porque soy sola,
cae la lengua con la onda.

Y tengo el pensamiento en que estas respiraciones son el orgasmo con la nube, 
Ío.
Y podría volar,
tras el ataque a las manivelas.

Prenso la elección,
enciendo la predilección.
Boca abierta,
cerca tu cuerpo,
abro mi breviario de saliva.

Recorro el relato con la rueca.
Quiero estar más dentro cada mañana,
tirándome al raíl del crimen,
sufriendo condena por culpa del himen.

En las cuencas mineras de mis manipulaciones tengo que amasar hasta que me muera.
Van de cacería,
y por mujer sonreían.
Cierva actúa,
convierte el compás.

Una mañana de agosto,
el sol ya amo,
los jardines se abrían,
bordaba mi herencia.
A mi vera, canastera.
Flores al soldado.

Que tengamos un final sincero,
y que me quieras como yo te quiero a ti, maldito.
Sin quitarte de lo que necesitas.

En la calle,
las personas vienen bajando.
Y no sé si su mente será siempre coral.
Perdida por la incomprensión,
sólo me queda contemplar mi acción natural.

Cuidadito conmigo,
sueno a extinción.
Con un dolor que pide la incineración,
para matar las negras adicciones de mi corazón.
Incierta hora,
haz la primavera.

Estaba abierto como una venida de sangre, 
una vena ventrílocua que desangra y le donan vinagre. 
Pluscuamperfecto ha sido el terremoto,
creía que era el fin del mundo,
y me acabaron llevando, rizo al viento, en moto.

Claro que voy a encontrar algo que me resuelva,
claro que voy a hacer que lo dulce se revuelva,
claro que aún deseo que no amanezca.

Maldita sea, soy como soy.
La madre del hoy.
Tú, narra.
Las pizcas se encuentran tus arras.

Y ésto es el misterio, 
del aliento.
Hago y digo mi nombre.
Doy mi hombro.

Tengo una guerra en el error,
y la resolución pidiendo un día como ahora.
Beber la brisa de la barra,
ser del bando contrario a la calma del alma.

Las cortinas de la escapada es un corte de tu sustento.
Ahora los días serán el papel del sueño,
el libro de mis acordes,
tu musa é mobile brusca.

Cueste lo que cueste,
morir joven.
Así duermo poco,
¿qué respeto le debo a la Gestapo?
Polen en el pastel,
hasta no saber lo que está pasando.

Hablo con el diablo de las cuentas pendientes,
apretando las dientes,
lo que en el hecho ya no dices.

Me asusta,
me gusta.
Tabique de veneno,
y el jaleo con el marciano.
Ya sabes,
fingir que no te importa en la calle.

Poco y caos,
eso es lo que quiero.
Apuesta por la malta,
apunta en misa,
en el consejo del parque ingobernable.
Escapar de delinquir,
y volver enn las suelas de las Reebok por donde venimos,
'eso por lo pronto, eso por lo menos.'

El consejo es un ángel,
buena suerte en el universo de la verdad.
Mátame, dame THC hasta las las cenizas.

He dado lo bueno,
cuando venían a cultivar.
Mal ejemplo,
pero son mis condiciones.
No hay paz que valga.
Sólo dejar migas de la paz empiristas al pasar.

Es lo que pienso,
es así de intenso.
¿Esclava remunerada?
¿Rezar de rodillas?
Mi sensación es el sustento.

Solía ser tu sola,
ahora sueño mi coma,
ahora saboreo mi soda,
ahora soy mi oda.
Tú, en el cielo.
Yo, en el precipicio.
Por culpa del precio.
Si no me entiendes,
el lenguaje es suficiente.
El tiempo es correcto,
la colisión es la sonrisa respondida.

No te quiero ni ver,
pacto sobre como perder.
Grabar y pasar,
mis lágrimas son sin quererlo.
Pasado, tesoro.
El peso del espacio-tiempo,
es el sacrificio del momento.

Busco mi sotana en el mal hábito.
Solamente quiero vivir en éxtasis.
Colocaste el consuelo,
el viento vuela,
y silba que varía la brisa del ventilador,
verano de veneras.

Caí en el aquí,
la sombra que me alumbra.
Desinhibirme de la humanidad,
era el manto del animal,
el control del escritorio.

Torné los terremotos,
cuando tú no me tocabas.
Y tapicé mi tumba con talento.

Correré como insecto cautivado,
cautivo por su condición.

Ladrona de litrona.
Toma, tu Mercadona.

El quebranto de la mamposteria,
era alerta de la edad,
que como una puñalada de hormonas entra.

El dorso de la realidad,
es el ápice del lápiz.
Traza la herencia.

Vi,
besé a la materia,
devota.
Caminaba por la bahía,
y hablabas bendita.
Bebí veneno que vino,
la voluptuosidad se escapará,
y sólo recordaré los besos con embriaguez.
Tu boca volvía victoriosa,
eso pedía la ría de sangre épica.

Cierra mi remiendo,
estoy cosiendo mi colapso,
estoy cocinando lo que salpica.
De ningún modo,
el azar no puede humillarme,
la veleta de mi cabello es el renuevo.

La criatura del Capitolio,
se hermana a mis armas.
Déjame gustar en el estío ardiente.

Colecciono climas,
estas son las esperanzas que pasan.
Vibrantes y violentas veladas,
cuando el salto era inmediato,
busco mi soledad,
hasta el funeral.




¿Dónde piensas ir?
Domingo dio sí.