miércoles, 5 de octubre de 2016

Así nos vamos, 
como hembras y diamantes.
La eficacia es el efecto.
Tenemos que hacerlo.

La corrida es la victoria.
Estoy,
entonces doy.

El ideal es la duna,
impregnaros de arena como la serena.
Soy suciedad,
majestad.

Lamo el misil como un símil.
¿Quién nos ha creído en el trapecio del pupitre cromático?
Pues te cuento,
pero corto porque tú me cortas,
quizás tú serás más elocuente.

A tomar por culo no es obsceno,
es un pretexto de lo que contribuye en la promesa de la yegua con lo que estoy haciendo.

Entre el comentario,
no soy la misericordia,
soy la clara,
porque el cóctel es el club.
Tú sabes que soy del tutú.

¿Quién será el buen rehén?
¿Quién será el mal amante?
Corto en la ética,
si no,
 marca mi compás.
A las doce empezará a ser la noche de mi vida,
no trato de olvidaros,
por eso,
no os temo.
Te bendigo, mendigo, no tienes límite.
Impregno de todo lo que sube.

¿Quién?
Nos clavaremos como el colibrí,
calé la cola más que el cartílago,
y ahora contoneas la cornisa.
Pido vino y vino,
¿y tú, capricho?
Cumplido.
Coronarse fue la curiosidad de las musas,
al compás del idóneo síntoma.
¿Ven?

Sube como un viernes,
la voz no la vendo,
es para alabar,
sonar borrosa.

Una calada pendiente,
y una soberbia manifestante,
la protogénesis,
por lo tanto, 
valemos sin conocer otro modo.
Moda,
el dragón de la fortuna.
Busca el calibre en el extremo,
¿entendido?

Más verdad que la realidad no habrá jamás.
Truena tu timidez y encontrarás el respeto dentro del más.
Gira con peripecia mi destino,
pero no en vano.

Unas vacantes en las vacaciones,
tengo el nombre de mi hámster,
soy la amante de antes.

Buscarás la brutalidad sin vulnerabilidad,
la brisa divina que todo lo sincroniza,
la tonelada abatida,
la fórmula de la falda de que sabe a la savia que entrona.
¿Enferma mental?
¿Ya me van a llevar?


La bilis,
la mínima vista del volumen de la bruma.

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