lunes, 10 de octubre de 2016

La polución puede mancillarme, pero no prohibirme.
No puedo contestar:
'No me puedo levantar.'
De la fiera disforme que acontece,
yo exhibo este viaje.
El libro preparado y cortas mi futuro con relato.
Tengo que estar quieta y apretar los dientes,
llorar en las líneas si la situación lo pretende.
No tengo que mostrar que soy inteligente,
sólo que soy un recipiente con recursos de sobra y reserva.
La penumbra es la forma de haber revelado el secreto a medias,
relevo el lenguaje vigilando la vigilia.

No soy capaz de recordar a nadie en el ferrocarril,
cuando me recorren
o cuando férrea soy el filo del folio.

Una estudiante para discutir con truenos sobre la prisión.
Santificada en la procesión,
he pretendido que te amen,
ahora tengo que ser consecuente con lo que ame.
Amén.

Trataba de leer sobre mujeres.
Pensé que Belén no estaba en mi estómago.
Sin ella, no puedo.
Cerré a Beauvoir.
Cosí todo el lagrimal.
No llores, conquistada, regálale el statu quo.
Apaga si es preciso el beso de la mañana por su espacio.
¿Quién querría mejor consejo que tu euro en la barra?
Quisiera ser pulga malherida para dedicarme a mirar que en tu puerta da la luna.
Y ser la definición de función en la escenografía que tu elijas.
Ser la rebelión de tu frustración. 
Difícil hipófisis despegarme,
y tú nunca podrás entenderme.
Adiosa
amiga,
¿por qué me has dejado sola?
Adiós,
vuelve mi destrucción.

La marea baja y la vuelta se presenta.
¿Quién te canta en la estación?
La secreción del fervor,
para tu persona,
tengo una mantis religiosa andando en el andén.
¿Quién mueve las caderas de plata buscando en el subterráneo el oro?
Principios abstractos de una zángana que reivindica independencia.

Mi circuito conoce tu nombre, hombre.
El nuevo decreto será ser la aparición,
como una premonición del curso del soul.
Una decena de datos dice que si quieres igualdad con el hombre,
tienes que descifrar la fantasía.
Los escucho en el firmamento.
Fianza, la notificación de mi móvil me devuelve a tus kilómetros.
Se tú el que en la calle llueve con el recuerdo,
y se tú  la ilusión del suspiro.
Dale al play como le darás a mi triángulo.
Dime que vaya a ser la primera impresión del preliminar.
El sexo que di es la experiencia del descontrol singular,
placer con las luces apagadas por la inmanente medida.
Y las mujeres del pueblo querrían condenar a la seducida.
Yo huyo del lecho para llegar hasta las maderas de este camino ya tuyo.
Mis amigas hacen al único
 y su corazón se desflora para darles la influencia de su fuego.
Quiero tirarme a tus amigos imaginarios.
Quiero el tiempo en tus manos por todas las ciudades.
Quiero que seas del clímax la tradición.
Quiero ser la sacerdotisa de mi Dios.
Quiero no llegar a ser anticonceptiva contigo en vida.
Quiero ser como tú,
inmanencia justificada,
desde mi carne de fémina dispuesta a tu salud.
Tu luz.

Eso sí,
de acuerdo,
que te quede claro,
quiero ser únicamente una.
Las circunstancias no son la sustancia, son la droga.
Me amo, de cualquier modo, como una activa maldita.
Que no necesita tu aprobación, así que si no quiere no te lo explica.
Auténtica en el cuarto,
reconozco mi tendencia como la marea de la armonía.
Págame, págame
la región del aliento.
Aunque hoy lo dejo para demostraros que igual de claro tiene que ser el pensamiento.
Para perpretrar la pretensión sólo hace falta el pulso de la abnegación,
si, campesinos y campesinas, hoy me vais a perpetrar,
¡larga duración para contar el dinero y picar el pimiento!
Yo me voy a mi agujero,
que compensa más que me alimenta.
Cualidad dominante,
soy la hostia de obediente a mi contingencia por la autonomía.
Antes de dormir,
calla,
lista,
baila, lee, cena cine.
Doctora,
no existe la resignación en las derrotadas.




Benévola y como un tuit de 'se ha conectado',
sonaré a época.
Siempre que el sol cae, pido.
Siempre que el sol cae estoy en el pleito.
Siempre que el sol cae veo al diablo.
He llegado a casa y no había bendecida poción,
pero el nórdico me ha quitado el pudor.
Nunca habíamos estado tan rotas.
Terriblemente jóvenes, terriblemente imperiosas, terriblemente térreas, terriblemente arruinadas.
Leíste '... una mujer que no sabe que hacer consigo misma' y no te falto tiempo para ser antónimo,
es la única promesa, es lo único que sabes.
Te estás exponiendo por la educación y estás descontrolada en la dirección.
No eres dócil, no eres resistencia,
eres la mezcla con la antigua cierva.
Ella te necesita,
yo me perdono a mí misma.
Por eso te hago, arte.

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