martes, 15 de noviembre de 2016

La alambrada de la rima interna teje las redes de las leyes.
Se está avistando entre el incidente,
para después forjarlo como una figura.
Lúbrica hasta la longevidad,
invisibles anillos blancos.
No disimules tu atención.

Dona el dado.
Te prometeré que si te acuerdas probablemente esté en el baile en el llano con los ojos tornados.
Como una estela es el canto,
y al lado de la hoguera si quiero no me uno a lo que estás mirando.
La sonoridad que permite que tú también 'dime, ésto'.

Sacar el privilegio del argumento
es la improvisación de la lección.
Si arriba,
pedían menos de mi soneto,
es placer que me cayo.
Por el amor,
yo entro en el sorteo del adiós por la soledad.
La rebeldía es el sueño de cada día.
Ofelia frecuentando como afinidad por la eficacia y ya está.

El rechazo es autónomo,
escandaliza a quien lo consiente.
Admito la maternidad y me mal crío.
Procrear perpetua el eslogan publicitario,
por eso la madre marca las venas al éter cuando descubre que es poeta,
una razón por la autorrealización.

Tiránica como distracción,
encuentro el completo,
realizando el abandonado.
Desnaturalizar es una amenaza a la raza.
Zurcir la zambra,
dará millones al placer.
Danzando en la llena,
¿qué es la pubertad?

Regodeo el sentimiento,
como un apetito físico,
pudrir ingrata,
es el soliloquio de resentimiento.
No te pierdas, ni el Concierto de Brandenburgo, ni pordede.
Para ambos, no hay aborto.
Desflorar la felicidad,
fue nuestra coyuntura
en la identidad de una nebulosa.

La trampa derrumba al amante
y deja deslumbrante al paciente.
Desear, ver y poseer,
nunca se había hecho la reverencia tan fácil.
Hincarme dispuesta escandaliza,
pero cada uno lleva su profesión por procesión.

Los caprichos se marchitan,
pero yo te encontré en la ermita.
¡Anem, quina festa ens ha donat María!
Es Cristo, escrito está.
No consiento como mi sangre,
si no paro de humillarme,
el eterno femenino prende al destinarme.

Serena no estoy supuesta,
guarda el preceder circular,
el tabernáculo se mea,
y se enriquece la tara,
se adopta la cerveza
y se organiza una cena de pordede de galletas.
Disco de platino,
¿qué me has traído?
¡Una cuna para mi colmena es mi cama!
En ella, juro que me quedo despierta hasta el alba.
Yo no sé si soy una empresa,
pero el secreto es estricto.
Y el instinto del estudio lo contó como un hallazgo,
sabiendo a quien dejar la superflua confesión.
Poluciono conociendo a los que quiero la quiero la inspección,
sin pensar en la forma metódica si pega,
¡yo me lo he dado!
¡soy la torre del oro!
Me trago el autobús en busca del río.

Patrocino el patrimonio como una contradicción,
no entiendo el apagón,
y entro en un conflicto con todo misterio.
Delibero y me resigno a ser otra canción.

La red de la seriedad también es una artillería,
cojo mi maleta y me voy cantando alegrías,
quién me vio por los Viveros haciéndome tirabuzones cantándome en voz alta coplas.
Nos hemos hecho sólo susceptibles al solipsismo.
La sorpresa sincera siempre será ejemplar

Cuando caía la tarde,
entré en la maniobra de negar a lo que tengo que renunciar
un adiós sentimental.
Puedo estar más yo y más yo y más yo hasta el amanecer cuando me corresponde.



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