sábado, 14 de enero de 2017

Disciplina, callarme y fuego para el a no o a sí del año nuevo.

Todas las camadas están cubiertas del cuidar,
y yo, he sido medicada por la iniquidad médica psiquiátrica cuando enjuicia
a la curvilínea.

La larva negra lavándose con el vello o no vello del valle,
porque todo crece en mis margenes,
tratada como una iluminada, 
pero puma en espuma,
por lo que me venía en gana.

Consolar a toda la dictadura y a toda la diligencia,
en toda su extravagancia,
¿qué haces en el suelo?
La conciencia repara las suelas a mi gen-te.
El oficio de los edificios, los esculturales 'necesito-edifico'  y la procesión de lienzo.
A y ya y ya está roto el ADN,
por canalizaciones,
por cada tomo de las posiciones de las interpretaciones en las interpretaciones.

Un cautiverio aislado por todo lo conquistado.
Pasar la almena,
ser la residencia de la contienda,
detrás de estar sentada a la ventana,
hincada en la iniquidad sabiduría en sus categorías,
siglos en Cambridge,
despojo de Smith College.
Alcurnia, de mi coño al temple.
La acción se obedece.
Y no me hace falta ni ceremonia,
quiero otra en el soltar,
me da altar una bacanal,
De las que se me caiga el cigarro de la boca.







Las musas vienen un rato.
Luego, -,- soy todas ellas.
Que vea yo su presencia en la cuadra,
traedme el museo.

No me impidas los demás gustos.
Andaba frustrada como Fedra,
después fui ilusionada como Ariadna,
también -D-Teseo te abandonó.
Si el pulso-efecto no conmueve,
iré a la mirada el buitre,
peligro discutido de la espontaneidad que me lleve,
y se quedará la palabra que quede,
directo al paladar.
Yo había sido movida,
arriba y abajo en tu libido.
¡Reclamo!




Afecto y aflicción a los días,
a las lisonjas de la puerta del prospecto advenedizo,
vítores me recogen como reina
y mi corazón es una gitana que gira alrededor de una candela.

Semejante joya liberal,
Está más o menos bien en el brío del riego el rigor de irme satisfecha al ataúd.
El discurso impulsado al excusado.
Mis muslos son sendas,
son de un retrete de porcelana.

El querer gemir implica escribir.
La realeza antediluviana ocupa un bárbaro recinto con punto de cruz en la ciudad eterna y descosida por todo el Planeta.

Los bálsamos los descubro como bálsamos de vaselina,
al mando de Sofía Gubaidulina.

Cesar vuelve,
el ábaco de cobre se va bifurcando brusco.

La fe es que el agua me camine,
el gris pulmón alegre,
descansar sana, pero ni savia ni salva.
Intento en el espejo desnudar y pensar:
'Paz'
Y los lirios se vuelven a fumar en la corte,
la cuarta calada ya está siendo lírica, maldita.
Hay tanta materia oscura en el universo para examinar.
No sé a cuantas lecciones voy a diseccionar para embriagarlas, partirlas
y darme cuenta de que a vista de pájaro ya no son lo que eran.

Los estigmas helados son los callos de los índices que cacé en el convento.
Deténgase y denote súbito el canto gregoriano.
Si no me exijo, me estafo.

Me dicen que en cada ex amén 
haga un reportaje de arte,
y yo escribiéndome en la lucha que me iguala,
academicismo del artículo.
Este tiempo de abstracto catatónico me calca la máscara.
Las verjas me atraviesan las manos, pero no sangra.
Muy sencillo, puedo esperar a las doce para ser filmografía.
No sé si he encontrado mi debilidad o mi profecía.





Ha saltado más aceite,
y yo me he quedado calcinada por lo instintivo,
una conversación inventiva
y jurar que he perdido la brújula,
que ya no puedo ser restricta.

Estoy -in-visiblemente desesperada.
Soy un comprimido.
Y estoy tan oprimida por ser humanista,
un paroxismo como un istmo del oxígeno que se lamenta,
me duele el demiurgo de la libreta como si estuviera fundiendo una puerta,
como llorar por saber que voy a ser todo lo que me presenta,
existencialismos peligrosos,
que me afecta físico en el centro de los senos,
y ninguna notificación de mi enorme hombre recibo yo.

¿Te arrojas?

Hay una luz que acoge a la trompeta en la fama,
y una tiniebla de:
'I can't trumpet out of my head,
I woke up and I can't get thah trumpet out of my head.
And yo say you can't stand me when I'm quiet
and so I shot you in my silence.'

Sin anestesia, ni puntos de sutura, con abstinencia.



Si sabes encontrarte en las siestas con las fuerzas,
a las seis serás cada día,
hasta que Plath se inunde en la Biblioteca General
teniéndome bautizada.




Mi intensidad  de homeopatía
es un lavado donde orino cisnes,
en un indefinible y dado lago,
donde se aprecia todo lo que he meado,
ser el arma de una mujer fortaleza entera.





Rasgo mi integridad con firm@,
quemo a la humana,
tomo al 'contiene, contiene',
¿por qué a mi?
¿por qué, postal?



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