domingo, 22 de enero de 2017

He decidido irme tanto del diario como quedarme y para ello he sido fructífera colando el rito como  una simple corrupción que debe ser afianzar,
sé que desvariar es realizar y es desahogar,.
Tengo la acción poética como un eco que alguien reaccionario de lo útil podría amenazar,
pues sentir la náusea nos hizo ser nacida.
Mi alianza con Plath escapará en un dar, donde he decidido corresponderle derramada y venenosa plena de inmanencia.
Me he quedado en la piel negra arrancada, donde los profesionales me sacan ventaja, donde rujo en una pantalla.
He sido del pánico, tengo un aparcamiento amueblado, he engullido una potencia creadora -la reencarnación del remordimiento- que me haría cotidiana, dejándome en mi más condenada obligación con carácter efímero.
Ha quedado claro que la palabra compromiso no esta casada conmigo. 
Quería dar el trino nunca, una, dos, siete veces quería dar el trino.


Oigo mis condescendientes aún conscientes,
he dejado dormir lo ebrio en versos irrecuperables,
donde en la marcada hora se une una chimenea transparente.
Todo se convertirá camaleónico cuando del blanco nos hayamos marchado.
Mi único destino es el objetivo.

Siento que quiero despertar ya entre otras realistas y preguntar como se ubica lo de crear,
 como aceptar el espacio con generalidad,
el diletantismo por una norma,
acto implicado para dogma,
si yo cada día me despierto como nueva,
en una bata de víctima.

Si mi entorne sabe a lo que saboreas,
es que es una fiesta donde yo me vea
donde las dudas sean guirnaldas,
en mi esporádica sonata.
Un escaparate, pasen.




Tengo una enfermedad de muñeca descrita,
justificando un madrigal y una pastoral,
conteniéndome por porcelanas,
pienso hacerlo a un ritmo de bailarinas.

En comparación con la cualidad de la evacuación,
por el día, siempre rompo al sol.
Prenso en escribirme, aprecio bailarme.

En comparación y en cualidad con la evocación,
sólo tengo desprendida consolidación.
Rumbo al mundo donde se destemporaliza la jornada.
Infringir lavándome ebria con Spotify,
dan maravillosos momentos líricos no recluidos por dietéticas.
No sé como he tenido de verme queriendo tantas candelas.
Quiero tu frigorífico en tu casa y en la mía,
de esta nueva estructura agotada estoy en huelga.

¿Puedo hacer más fugaz mi centro?
Clama por descorrer riegos,
y por estar dispuesta a todo riesgos.
Dando algo que reconcilie con lo arduo,
la perversión de un hermano mayor en un programa de televisión.
En el camino a la coronación,
lo tengo todo en un mismo bolso.
tengo la escultura de la directora ahorcada o de la cazadora cazada,
si eres descomunal, puedes ser desangrada, descalificada y nunca desgraciada.

Me anticipo buscando en el vacío,
abordar el correo como acto afirmatorio,
de la pasión a no quiero que se agote la pasión,
he conseguido similitudes aún más torcidas,
desplegar culebras y contemplar,
pronunciar reciente 'arteria'.




Una incapaz, otra pelea con la piel.
Recuerdo, fox, umbilical.
Y no estoy dispuesta a estar nerviosa,
dando algo arduo que supieron conciliar.
La perversión de una hermana mayor con pantalla de televisión.
Estoy en el mayor ex amén,
le estoy vertiendo sangre a la Virgen de los Ángeles.

Estoy pendiente y parada y en un desperté.
En distancia, por nacer cuando el aire será lo que la escriba,
con el corazón ávido vivo e inflamado desinflándose.

Un arrebato de irá rubia.
Un pequeño incidente nace presente.
Te gustar que te deleiten las fieras en un porqué,
la vida que se me ha dado se me torno en grandes proporciones,
cuando nadie esté.
De oídas pido que se perdonen mis pecados.
Tengo que custodiarme el motivo-votivo.
La única verdad es santiguar y blasfemar,
La escritura como trepa,
sube como el agua clara.

Estoy sensible y estoy desangrada por mis duchas.
Mis mejores amigos se mean en la bañera.

Promiscua melómana,
Soy del gen de banda sonora,
al desmantelar.
Así que ahora nos hemos hechos restos calculados.

En gala,
si tu do me lo das,
al ganar.
Dime que esta noche seré la alondra al cruzar el seis.

Dejaré de ser una inagotable gominola esta luna por haber engullido a Plath.
Y una enfangada cocinada como un platano maduro,
versátil en los besos.

 
Mis exorcismo lo posicioné,
mi imprevisto es la sed confeccionante,
 la onza,
de lo sublime a lo supremo,
como mi incondicional desvío a mi mar ido.

¿Un capaz o otro 'me da igual'?
Esto paralizada y pendiente en mis últimos días,
¡hasta he llegado a querer dormir para recortar el calendario.

En distancias de haber nacido vieja y joven,
hasta ser el aire que me respira,
con el ventrículo de la escriba.
Lo escribo con el corazón un lesionado maldito.

Un pequeño incidente se hace presente:
'A ver, Alicia, tus padres dicen que cantes.'
Y a ti te gustar fierecitas en un porqué.
La vida que se me ha dado se torne a grandes proporciones.
¿Cómo pido ahora que se me perdonen los pecados?

Tengo que terminar a 'la rabia' en otro trabajo
porque mi única comida legal es verme bailar,




Estoy sensible porque estoy desengañada.
Y no. No estoy siendo abrazada.
Soy de la gente que sonríe por la calle porque está desmantelada,
así que ahora nos hemos hecho calculadoras,
cuando no, cuando la crítica en la armónica,
Vanidad de insultos me podrían venir, yo soy la que se sienta al final del aula, yo soy gitana.

Pero como precisamente tengo el camino de la regla me vuelvo inocente,
a un mundo enganchado a ganar.
Me retiro, dime que más se puede alcanzar.
Ser cada día ahora es una gominola.
Y una arena ensanchada a gana.
Jamás podré ser rana.




Mi imprevisible confeccionará el sostengo,
como tener un marido como una úlcera.
Incondicional,
gira en un desierto como sedienta y como samaritana.

Mi eco será una acera vacía cuando me pongas de rodillas en una póliza,
porque mover callada es la canela.

¿Te ocuparas de mi diario como una grabación?
Deleitando mi lecho como hecho.

Leer el Credo y después, destierro y ritmo.
Eso pido.
Como doy el hablar en tercera persona.

Apología de lectores,
sobre labrada, nadie dijo nada,
fue besada y carnalmente conectada.
Nunca adiós ganada,
sólo ahí caía en la cuenta.

Mis intermedios son la molienda de tener emociones,
tomarme un vaso de vida sin condiciones.




Me concibo como la Capilla Sixtina,
me quema la neura en neutra.
Una aprensión que ahora resulta absoluta y corrupta,
echada a los algodones de gusanos por una evidencia.

Desmadejada,
doné un '¡uy, voy a decirlo!'
Sólo tenía certero que podria resultar frío.
Oh sí, los animales lo resuelven estridentemente, tácitamente tapiceramente y elocuentes.
El 'no acuso de nada en la manada.'

Un color determinado de Rothko que determinaba el letargo,
la Restauración es cada segmentable de lo que puede ser concepción,
La diferencia con ser afluente y ser fama,

El aparcamiento da camino.
Algo escandaloso en el apartamento,
vine a prepararlo.



Geo tragué para contener una explicación,
de repercutir a los moribundos.
Tengo que abandonarlo todo y ser un contestador,
ser una impunidad en construcción.

Me inclino a que la única estupidez es no ser humilde,
una cabaña en la Selva Negra y qué bien te va.
Me voy al paseo más desconcertante,
pues toda la costumbre sería armar el hormigón y sembrar en las hierbas.
Ahora ya estás en la puerta,
sabes que estará abierta.

Lo más apetecible ahora es decir toda la verdad,
traicionar al banal,
tener toda la vanidad.
Una devastadora mezquindad como evasiva.

Tengo el nombramiento a diario:
por eso,
origen, canción, aprobación.
Mis queridas vacaciones de problemas perdidos.
Mis licencias adquiridas.
Devolver el depositemos,
ésto es un demo.



Nada en el todo no puede medirse,
necesito un hombre con alimento inagotable.
La obra maestra para el gremio de la trigonometría.

Sobresalir con mi preocupación,
con cuenta nueva y sin borrón.
Hablarle sacándole punta al lápiz en la papelera.

He traspasado la esfera,
me voy a vivir solita con mis cositas,
¿qué harías con la actitud?

Voy con retraso de la guerra,
pero siempre soltera retorno,
me significa nota alta,

Noche brutal, te voy a bailar.
Empalmando invisibles cabos sueltos entreteniéndose.

Estrellas muerden y Hollywood apetece,
las puertas de la percepción me pertenecen.
Me he saltado la educación con el albedrío,
su currículo ya está publicado,
imprimir el efecto.

Voy a arriesgar el conseguí.
Como yo presentí:
¡estamos agobiadas despreocupadas!

Queríamos una ciudad ideal,
yo valoro la vida con una casa alejada donde con él follar,
deseábamos ser controlados y exclusivos,
como comenzar un matrimonio.

Sirvo para el limpiar,
porque soy el incidente del permeable,
dislocar una rosa roja a una rosa blanca,
de una cutícula negro.

 Mi espejismo de rodoendros es un crujido,
un pétalo vergonzoso sorprendido por una anaconda.
Nosotras, somos indomables, mirando de arriba a abajo,
en una raíz de parque-estanque.



Descuidado afecto,
directa a lo obsceno.
Para matar mis dudas,
quiero limosnas de miradas que conozcan el crimen:
y susciten que todo mana inmenso.

Un maletero público,
no requiere una aprobación,
en la voz que se queda por no ahuyentar mucho el sol,
en una cárcel con ostentación porque tiene introducción.

Circe que de un relámpago de hierro que volvió al humano al animal,
desde un matorral.

Mi lema podría ser 'él te ama',
pero él te desbarata y estoy siendo una náufraga.

Vítreo epíteto,
tengo un capricho rígido,
una terrateniente estimulante.

La distinta piel,
pide un mismo sueño.
Sé que soy una impaciente desde el otoño
pero veo como no sabes estar en otro lado del amo.
Pero yo quiero que me recojas en besos y en hombros en conciertos.
Entre lo maniático y lo cotidiano, lo magnífico.
Completamente libres tendientes a una seguridad creativa,
saldando la sorpresa,
incontestable tengo que esperar exasperando,
la realidad es extraordinaria si das lo que quieres.

¡Qué vengan las ropas de invierno de la vendimia a desnuda mirarme!
Desde la ventana, tengo el libido a diario que hasta traje un cartón para relajarlo.




Una ferviente devolución de tic-tac.
Podría ser silábica eterna en el tema,
pues son mis ligamentos en mis suplementos.
El resultado cada vez me parece más residual.

Un ensueño de echar la última evaporación de mi tormento,
de este afinado diario del que soy comadrona,
un estertor como un nido de trapo.

En la parálisis de mi sensibilidad,
me he dado una tregua académica,
aunque así sea mi enemiga.

Pero tengo que hacer un periódico en un acondicionador.
Tengo que ser maternal en mis antojos.
El tema me atrae por dos razones:
psiquiátrico y vacaciones.
Implícita en todo cine y canciones.
Parar el canal de la caracterización,
A cuestas con mi destino,
la didáctica aleatoria es fanática.

Mi interior es un cítrico recalcitrante,
nos escuecen las baladas, pero somos compatibles.
Froto el impedimento y lo hago evento.
En todas direcciones,
centrípeta.
En casas desperdigadas,
ronca.

Me despierto en días rápidos antes de que se nos lleve el viento,
como si cada último para ver todos los luceros del alba,
y cada día menos  fuera el recuerdo de una veleta.



Tengo una medalla druídica y el hablar de la gente.
Tengo que marcar el siguiente sismo atascado.
La expectativa de jugar a pares y nones es que se entornen en charlas que alumbre,
separar deficiente al sentarme.

Sé que mi forma es envidiable,
pero no hagan agravíos de los canastos,
pues aunque mi forma resulte fascinante,
mi principio lírico es una atemorizable,
aunque desapareciese en la suerte.
En mi falda de tiempo tengo todos los trastornos por los que me he tenido que ir.

Argumental y teatral,
el censo del emplear,
tengo una concentración,
donde me clavo todo clavo,
donde reúno en uno todo el caso.
En todos los campos,
más no puedo ser más mar.
Cuánto más veo y hago y torné,
más es lo que quiero que hago y más es lo que puedo hacer.

Voy a hundirme irresistible,
donde no soy responsable
antes de resurgir.
A largo plazo,
cierro conversación con objetivo inmediato.
Ojalá tuviera un asesoramiento, sin maquillaje, que me cojan los dedos y me los deje templados.

Debo ser irrefutable e irresponsable conmigo porque soy furtiva,
soy una competencia con fortuna y eso enferma
un espíritu atormentado que tengo que ver llorar pagando lo que no se puede pagar,
se adormece y se encuentra en ahorros congelados, talentos preparados, futuros para ser utilizados.
Me olvido y mi audacia me impide perderlo.
Todo es justo.




Lo de dentro es sedentario,
un nómada que quiere verse extraviado,
en hectáreas de exilio.
Tengo que ganar estabilidad en la pequeña de la montaña,
con filosofía áspera,
en un cómo supermercado donde me voy a hablar con libros sobre temas,
culinaria de te matas
en cuadernos instintivos,
¡dio vía, dio vida la luna llena!

Adoptada por la cursiva,
subconsciente de minúsculas, 
grapas de guiones,
simbolizarme me hace una meta alcanzable.
Necesito retornar a hurtadillas con mis líos a la Barriá de la Paz, con mis cigarrillos liaitos y tomar tras por mis caderas a 'La niña'.
Ya se sabe que la relación madre-hija es complicada.


Me tomo culpable en mi malicia.
-partimos de que todo es tiempo-
No puedo bajar el contralto,
porque he establecido la conexión simbiótica.
Tengo una energía artística que rezuma fuerza de condena.
Nunca me he tocado tan compleja.

Esta amnesia viene sagrada en las calles y en los bares,
cuando tenía una premisa en la promesa,
no tener a nadie con quien hablar contra la verdad,
me lanzaba a las cuerdas,
cuando el recogido hincó en el pánico.




Tengo un píar con el que me voy a afilar,
vengo por las indicadas sobras.

Recibimientos en bandeja,
anuncio el escándalo del ciclo,
mientras rezuma una instrucción de una descomposición,
con una apoplejía aceptada en mi intersticio.

Nadie viene,
los siguientes días van a ser un poco una carnicería,
en un máster de apicultura bordan sus negros y dorados,
y yo no noto los alivios, nadie rompe abrazos
Pasajes hacia el dormir por conocer pronto el sello.

Un ondulado laberinto,
donde el césped no es cortado,
es el labrantío de la dirección del corazón alterado.
Una retama donde se acuesta mi colmena,o
a la ambrosía de la abundancia,
siendo secretaria de la zona dando a la leona,
donde bifurcó la inyección de vigilancia en un cobertizo,
una alternaria en la hoja que vuelve a mi encuentro.
Desespero, desespero sin ser una bacteria en tu rincón,
sin que sientas mi vagina de motel de neón.

Es un documento,
es un monumento de peligro.
No lo borres, no.
Quiero salir del internado,
en el caso desesperado.
Aquí, entre mi mejor y peor plantón.

Competente uniforme.
Subo las escaleras sin que me retengas.
Me voy a lo exclusivo,
como me han enseñado los roles de todos los años.

Una oportunidad doméstica recién llegado,
bailar en la bañera o en la barandilla filmando mi sueño,
en un estereotipo de cambio.





Violentas perras,
me corretean en turnos.
Una empinada como una espina de domingo,
donde se alza la casa a 'este día es mío'.
Tengo crepitadas las trizas,
fotografías en paredes blancas,
literaturas encuadernadas líe,
soy un diagnóstico abstracto-emocional,
soy un embrión sin cura.
Según un funcionario, voy a ser un funeral.

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