lunes, 30 de enero de 2017

He puesto mis apuestas sobre tres,
prendo mi pañuelo,
y me trae la consolidación en la desolación,
he visto luceros hacer eclipse a la luna,
como la cordillera de la contaminada constelación en mis coordenadas,
de ello dependen mis alambradas,
mis omnipresencias amarillas.
He timado al tiempo libre, he ido a las delicias.
Sólo sabes que al empezar tienes que empezar una frase que tienes que acabar.

Después del fin, me doy ruido.
Tengo que adelantar mi culo.
Los residuos ya se dejan en los silencios,
acompañándome lejanos.
El firmamento que me pone son las credenciales de los juramentos.
Prodigaba con los sacrilegios ajena a la reputación.

Tu prostitución espoleaba.
He disminuido a teoría la práctica que se marchita,
la mancha que no se quita.
Y en una venta,
te expurgaba las conservas,
El fingir es un morir en vidas.

Lavar es sólo déjate ser,


Ámparame en la rea de la hora,
que yo te vea proveer de utilidad.
Has visto comenzar corriendo tendiendo a las estrellas,
durmiendo en bajas te adornas,
estaría dispuesta las veintres que ahora van a emerger a contestar,
balance pareada,
un cristal en las barreras de las paredes donde el arrepentimiento no me iba a emparedar. 

Fluir tu sangre el comenzar en el dominio,
en el torbellino de versar transitivo,
el préterito como terreno,
el presente como lo acordado,
y la equivalencia como subjuntivo
Relucientes uñas harían de un roto, un descosido.
Eran los veranos de mi disposición,
era la realidad mordiéndose la demostración.

Si tú me dejaras lamer la mortalidad,
la haría sacar.


El latifundio destrona la corona cuando ha sido abordada por campesinos,
los sueños son aprisionados en las maneras en las que pronuncian su nombre,
'¡venga, coño!' es mi jefe.

Arrendaste el fin de semana,
pentagramas como bengalas,
y las sinuosas semilíneas se expanden por todo mi rival,
en una jauría que devoraba de la que no salía intacta.
Hago de una bombilla un estribillo,
es el abismo usurpado al cometer el acto.

Centenario gemelo crece,
tocas lo que no existe,
ya suelto las cadenas en la inmensa soledad.



Antes sentirme escogida, antes la perdición en la expropiación, que purgarme.
Antes sal que temblaba.
Mi aleatorio de Spotify es la Biblioteca Nacional.

Vino a beberme  lo mío,
no a ser consejo en el estallido.
La idiosincrasia es la termita de la libertad.
Designar es usurpar,
los extremos y el dar son posibles de dar, pero no de cerrar.
Baética me persigue alumbrándome como un movimiento de luciérnaga,
en un heterogéneo mosaico del que mis ojos hablan sin parar.

La enajenación étnica fue la cura,
partiendo el cultural en el rito.

Me recorre la vertebrada terrenal,
 a cera pérdida de tartessos, Lusitana en la meridional, oleada de indoeuropeos buscando a mi hermana y de los árabes no me podían reservar.
Pasa que a veces, no quiero que me hablen,
porque como el mundo no hay nadie,
en su personalidad exclusiva,
la expansividad sumergida.
La península es absoluta.



La conquista es mestiza,
y la acequia con aceite llevaba un sedimento de naranjo en flor,
La conciencia de conciliación ha sido un desgasto de algodón,
márcame la adopción.
Quien pudiera comprenderlo, pudiera compenetrarlo,
encomiéndame en la abstinencia hasta que persuasión te traiga el caminando voy solita a buscarlo,
la colonización,
abraza sueño viejo,
sin poderse convertir en la llanura del tiempo,
una consecuencia de integración progresiva.
La lengua sintáctica es escenográfica,
dentro de la soberanía.

Ortográfica en la sílaba,
abriendo semilla en la insular etimología,
aborigen de la desintegración.

Un valor universal de sombría arquitectura,
de estilo ecléctico autóctono.



Son la diez y me digo 'ven, ante el vestido',
el monumento de la emigración,
la expedición es una íntima significación,
el sello demográfico,
'no recibo, sin do'
empañar sin nadie con quien arriesgar lo temporal,
perturbar el mar cuando muere el sol,
en el deleite de la hamaca,
extranjera en la extraña marca desgarrador a de la barra,
con elementos de la luz de la anestesia de Sorolla,
y la bendición de un poblamiento por la que al no 'hacerlo mejor', yo lloraba.

Toponimia exhaustiva,
en mi mejor reproducción,
con la suerte como un accidente geográfico.

Te parecía a ras de la armonía,
y guardas para la próxima ocasión, la caricia.
El trasunto es un intruso pidiendo justicia.



'Vale más tu dulce nombre que el pilar de Zaragoza.'


Tengo tu bandera como arboledas.
Nuestra permutación nos muda a la cómoda en la incómoda,
porque a mí ya me han partido la boca.
No se trata de exagerar sobre Nueva Castilla,
nuevos proyectos de 'preferiría estar muerta a estar muerta de ganas'.

Inscripción de mi apropiación,
'todo lo ocurrido soy yo,
una vinculación con el descubrimiento del sabio,
nuevo león concreto.

De oír la experiencia,
escuché decir que se cumple la sentencia de la continental.

Circunstancial en la gestación de la creación,
me remiendo tu construcción como pionera de mi destrucción,
en las letras de la redención.



La plataforma desemboca en la obertura que me provea,
o que te tomen por loca,
sin que pasen de su casita a la mía,
o que su sacrificio sea el estaño del enmarca de la comarca,
desenterrar e incorporar fuerza de la fuente nueva como brea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario