lunes, 16 de enero de 2017

¡Hostias! ¡Un diario como programa de radio!

Soltarte con la bicicleta de dos ruedas,
la que manejas y la que va por donde el asfalto te lleva.
Y ni siquiera sabes a donde te vas a agarrar.

Divagaba en el camerino de la parrilla de catar cada de REM en la RAM.
Después del aturdimiento de esperar al café en los movimientos de recién desperté,
la derrota de la leche nievera sufría un ataque de la electromagnética por el café,
y mi café, desde ayuno para que una jeringuilla Bram Stoker
-me sacan sangre, por amor al arte-,
 sea el correspondido a la vena marca Doors Alice Deers.




El siguiente poema no es devuelto,
ni demandado,
es porque aún suelto un respiro sin aún sentir el sentido,
sorbiendo sabiendo que existe en el puedo,
Si fuera demandado seguiría la jaula-jauría y la página-pajarería,
escribiendo telas y esquelas,
una contrapartida del no sentirme esclava de la rutina.

Mis cadenas son quiebros,
mis carreras son circundar la ronda de los consejos olvidados,
mi aconsejada decide que va a ser acciones un campo semántico,
algo sagrado en la hija del pródigo,
despertar temprano a mi crece,
seleccionar y hacer indispensable lo que escuece.
Molinera de los torrentes,
Canastera de mis hierbas de tabaco donde mi tinta es harina,
como un alfiler que cose títulos terrestres,
mis manías son mías y soy Alemania,
y el egoísmo os me hace ser una aduanera golondrina,
que a nadie le da explicaciones donde va,
porque sabe que está.

Un cuento de antes de dormir,
la niña y el it
Cántaros en mitad del camino,
tengo la amargura del peregrino,
en un estruendoso palacio,
que a lo mejor hasta las palabras la despiertan llorando,
lo que le quita la sábana al mirlo inmóvil -¿débil? ¿evil?-,
¿Cómo hacer del estallido seco algo espléndido y prendido?
Todo es instintivo.

Las margaritas aquí acontecidas,
¿dónde te puedo buscar?
Aquí puedes labrar.
Una resistencia a mi vera,
La violencia de que estés entre mis piernas,
me derrumbo en tertulias.
¿Qué no te corre que parece que te hace falta carbón?
Ser equitativo en la maldición,
eres el puto crucial en la decisión,
ser una afirmación de ‘león, haz algo' y deja ser solito comido.

En mi escritorio de mis hondos
donde escribo breves capítulos artísticos,
somos dioses por nuestra condición de prácticos,
y en el amor brujo te invoco ipso facto.

Crecer y no tener tu carne.
Tan ineludible, invendible, inconcebible. Inaguantable,
Escribiría y bailaría constantemente,
suena tremendo, pero es un modelo posible.
compuse el torbellino, lo hiciste arrastre,
y tu caricia es el escalón donde sentarme a lamentarme.
Supongo que siempre seré vulnerable.

Me dolía la neurona de tanto pensar el día de Navidad,
La fatiga del directo de, ¿oye, se cumpllirá?
'¿tú me quieres? ¿tú quieres que yo vaya a verte ,verterme, verterte? ¿tú quieres filmar mi mismo firmamento?
Por mis costados me dolía y lo mecí,
se me clavan las palmas por los tangos de mí arrancá a bailá,
perdiéndose tus ojitos a través de soleás,
en la cumbre de tus nevadas baldías.


Un incidente a la hora de entregarme a los exámenes,
recetas de cocina con calórico interés.

También le vendí ventajas a la soledad en la pubertad.
Vuelvo al octógono y de la primavera es el desespera.
La faringe enfangada en plata,
percepción abrupta de lo obtuso,
que me inclina su historia,
y después,
es una carrera altiva.
Una autopsia compartida.

Es como si todo el aula viniera del pecado original de una única manzana.
Reproduzco la luz con la sombra.
En las líneas de Penélope de las libretas de una sola raya,
Catalina II alienada, mecenas y Canastera.
Necesito dorar esos apuntes con las uñas pintadas de rosas rojas,
para asegurarme que estoy inmortalizando esos nombres en las cuencas con la feminidad con la que tengo que trabajar hasta el día que se nos muera.
Por ahora, dedos monocromos heterogéneos terminados en 'It's the cherry on top',
en un concurso por el Medita y todo el térraneo.


Valentine de Saint-Point dotó.
Mi moral convencional,
es lo que me hace que no tenga que parar.
Cuerpo y alma,
no me abandona la vagina.
Las dejaron hambrientas, empaladas, exiliadas, lapidadas...
¡seguidme, que os sigo a vosotras a lo que es lo realmente importante en la guerra de la diferencia!
Tengo las mismas ganas de crear un holocausto de machismo como ejerzo a mis compañeras comunistas,
en el terreno de pues de ser primeras -en vuestros primeros vientres- cada vez que sois traslúcidas,
sois resplandecientes,
en cada encontrarme.
Jaque al cheque.
donde pueda imponer las buenas nuevas.

En la virilidad de recitar la historia.
Siento que me vuelvo una brava gacela ante ese desequlibrio político cuando me tocáis el coño con los sueldos.
¡Talemos las arbóreas leyes de los abortos!
Me meo en cada ministro y me entiendo con cada 'me hago mayor',
que sólo comparte conmigo el número de números.


Eterna femenina,
que va a buscar sitio a la biblioteca,
en la audiencia de la concentración
Cada uno a lo suyo.
Cada confrontación a su concentración,
donde el césped sea la selva donde se establezca las brisas de la revolución.
'A los muchachos de mi barrio les gusta fumar a diario.'
Alicia lía.
Calibra la gravedad y es indispensable cuando tengo llave.


El ducado de Isadora Duncan te da lo que puedes darte.
¿Cuántos pentagramas fueron fundidas hasta el fondo del ánima?
¿Cuántas bombillas te echaban a andar?
Vestida, marcando cada esquina en mi cintura saltando en el paso.

Tengo que tener un pecho de acero,
ante lo crítico, lo lindo, lo 'te quiero'.
Una verja de hierro y siento el mundo en una mano.
¿cuándo llega el abrazo?

No reniegues de mover tus vueltas cuando todos adormecidos se están bendiciendo.
No regañes mi pecado.
Que esto es dejar eternidad un rato de remo,
que esto es solventar lo quejado.
Una zíngara con un lazo de ojeras.
La cara no se puede volver atrás,
ella se hace ver y me hace recordar
que en algunas posturas ya no la he vuelto a ver más.
Con Chavela la tengo que ver llorar.
Una deuda que tiene con el vestido,
que a mi me viene a vender y a cobrar,
sh.


Disimulo a la miga,
pero mañana me invitan.
Un diezmo del clero y hablar de más.
Aprender que no llevar sujetador es un poco escándalo público,
pero que tengo que armar la nueva revuelta diaria mensual anal.

Como una protestante indicando que reivindicando se afecta al ser como es,
pero está convencida de que la repercusión es pausa de otros,
que vivo en un país de trocitos torcidos.

Dejo de rezar, y hago una trama.
La señal es tan reaccionaria como reveladora.
Mazarino, mientras leo el periódico, me echa terroncitos al café. 
Más compás, más trampas.

Nunca más voy a ser controlada,
porque tendré la misma mentira que Amancio Ortega,
cuando nadie quiso escucharte, dijiste la verdad.
Ahora sí que no hay nada que perder, ni que ganar.
Estás en otra dimensión, viva ya.

La Fronda está siendo cantada para que no llorara,
a los animales estoy consagrada.
¿Cuál es la raíz de la humanidad?





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