viernes, 27 de enero de 2017

Seamos consecuentes con la lluvia que iza la marisma,
Alicia tiene dos 'l' paralelas de mojar la lengua con la boca.
Excita cuando es excesiva,
defensiva cuando es escasa.




La lluvia cae lidia en mi alféizar,
la construcción es un brillante disturbio.
Ciclópes ciclónicos con cara de preparado.

Ayunos, 
Olfateo los efectos del hambre,
-droga de Miró-
y he visto por la ventana órdenes asirias,
en tiempos de homicidios por mordazas,
apreto el lagrimal,
a mis meos le salen pulidos y ojo forrado,
mi cuerpo ligero en ayuno y recapitulación del lleno de agua.
Y ahora en el brillo pillo esmaltadas hiladas,
todo está abierto y están en los históricos sucesos de la habitación, está, está abierta,
en el lago del edificio diferencia le sale una notificación de 'agua que dejaste correr',
le salen noticias de tus lívidos pretéritos,
haciendo la lluvia, mareé.

Respondo en torno a sin 'película y manta',
hallé sin rey menos manto en una agria sombra,
sobria y sucia,
avalancha hacia la noche que cubre toda la estancia,
con ojos de enseña proporciones,
de espejo quieto,
de espejo amazónico,
por no ser descapacidad del caiga en el balance.

Romanza en el pesado suave labio de saliva,
expurgándose la siesta
en recibos de cabellos y luces bajas,
nada es igual como las lentas jornadas mudas,
sin sacias alrededor de las lámparas,
donde lames y paras,
en una fosa, en un 'fosa común'.
Tengo tu vicio metido por todo el cuerpo,
me contamino de tu sexo,
Si tienes algo para esta tarde, dámelo.
Mi secreto es un sepulcro del lucro.





Necesito brillar en mi espacio y es temprano el elemento en lamentos.
Respiro la tierra mojada en la fotografía de un arresto,
como crear un lugar donde en el café no descarne el remordimiento,
 donde el sacrificio sea el rechaco al hastío,
desperté y usé,
silence, silence.

Alerto el latido de la cáscara,
en una playa nevada rajada.

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