jueves, 9 de febrero de 2017

A la cárcel vine yo a cumplir mi arresto,
compañera de espejo,
el rastro de mi amistad,
hueso a sedimentar.

El calcinado no se hizo suplicio,
el culo se hizo columpio,
ampliar se hizo éxito.
Las neuronas se hacen rosas,
las raíces milenarias se quedan en una sonata toda la esencia.
Y en los ojos verdes pendientes en septiembre, veía hierbas frescas.
Un olor de flote, con un poco de música cocía condenadas.
Me alegro de que esté viva la nuera de la prima de tu amiga, de corazón.
Me quedaría todo el día en una canción.

¿En qué agujas te habrán metido?
Las fatigas me las comí en un manicomio man comio.
Los impulsos de comisaría, man dicho como se hacía.
del negro al flamenco y mi rayo se hizo bailar mi llanto.
Del transcribir la parsimonia ecléctica del susodicho paseo e impuesto,
me traen como un recuerdo de un carcelero,
que a la honrada siembra del parque donde estoy y prendo,
una oleada de cumplir mi asiento.
Y cuando se abre el salón, viene y va un velero.
Lo que pido es mi predispuesto,
para ir a verme interceder al atardecer,
cuando la luz -fuego del aire- se hace prepotente,
y hace lo arbitrario encender,
el guiño que nos hace ensoñar,
donde la sed es un ansía de vendaval,
-de adultos tendemos a hacer diez cambios por hora, nada que ver con la centena con los ceros años de edad-
¡cómo me se alumbrar!



A la par toco mi hortaliza,
tiembla mi sustento,
paro por añadirte a mi recoveco.



Los muchachos de los suburbios no tienen horario de cierre,
afrentan todo lo que aprenden,
enseñan más que me comprenden,
y después, se asienten.
Las barandillas son tornasoles.
El fuego es un blanco.

Entono la boca turbia en una botella,
los tragos son mis hermanas,
y ahí yo veía que tú me quieras.
No quiero errores,
quiero una caja de condones,
no de protecciones,
donde los testigos son suspensos seres.

Cuerpo fuera sin cambio,
suministro por adelantado,
candelabro de voz de hoz que huele a bendición.


ya levanta, vente para mi casa



Los besos que yo te consiento me quitan el frío.
Pérdida en el vacío,
patrociné el litigio del líbido,
no es un plato baldío.
Quien rema clavado en el río,
concerta la primavera,
concreta la insistencia.
Me ataco por el clero por echar de más echado de menos.
Te haría tradición porque no niegues que te querido.




¿Quién promovería tanta rabia?
Un lince en un vergel,
eligiendo qué comer.
Llama, ya veras como se lía,
migración al Albaicín sin ley.
Mantener toda la morería en una mueca,
con una reina gitana de sedas atrás.

Autorretrato tras la guerra,
funcionaria empírica que va a pastar por la posteridad.
Mi manual de historia medieval mide lo que un padre,
mermé masacre de zares,
y ante mi inseguridad, credulidad.
¿Restaurada en remiende la mente?
Matriarca conquistada, matriarca conquista.

Ya nos vamos para la promesa,
'así quiero ser', así veo mi senda.
No la laves y anda en la cueva.
Voy paseando y veo mierdas de perros como amapolas.

Despistada frontera,
correspondía sola a la marca.
la actividad de la historia de la Mezquita de Córdoba a mí me corrobora.
Necesito de mi amiga para ver mis arcos como palabras,
mi reina mozárabe,
manos que juro que hacen contonear mocárabes,
serio problema, por ti daría la vida.
Porque se confundan en tus anhelos,
Lorena tiene cabellos negros,
su mezcla tiene un sindicato,
que no me hace objeto,
me deja en la administración.
Y que sea Leyenda todo su dar,
-ángeles portan mandorlas cuando ella ejercita sus propios monumentos
prima, si te hace falta el arte como leña, yo te llevo,
te amo en la escena de ir a un museo-
su libertad es la frecuencia de contestar a su propia creatividad,
Cuando la carta recibirás,
yo siempre estaré para ti viva aún delictiva.

Me persigue una capital cuando me abandonan,
'¿y yo para que la quería, si lo que me había pasado remedio ya no tenía'?
una cúpula que no tiene miedo a quedarse sola,
Florencia preparada nacida y renacida, corre.
Y si no vienes, te transcribe.
Donde el firmamento se pone en el sacramento.



Yo estoy tirando cantos a los ríos,
escuchando a mi canastero,
porque todo el campo me ama.
Las comarcas están calcadas,
un paisaje es un infinito que yo escojo.
De mi territorio yo no me aparto.
El testamento del testimonio me hace palpitar y yo me concentro.
Un enfrentamiento es una convulsión,
no se me vaya a caer el castillo que he construido yo,
duplico mi fantasía como un artefacto.

Crucial escarmiento,
siempre vuelvo a mi sitio.

Mala suerte no es que nadie se acostumbre,
no pido 'oye, entiende'
es que una vista es mirra,
y un análisis monopolizar sílabas.



Y si falto al efecto mariposa
pues es que me voy a descansar.

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