martes, 7 de febrero de 2017

Estoy haciendo a contrarreloj a resentimiento,
como un túnel entre la numismástica del liberal y la limosna del anónimo.
Todo es un no.
Hallar el estrado donde me sumerjo en un infierno de invierno que he creado en un  completo.
Lo contrario de lo recóndito.

La mentira se pospone como la paz,
una daga que pospone en en el entrar.
Contradigo la contracción en el tren,
para coleccionar 'ven'.

Marca la guía de la lotería de Ladislao II de Bohemia,
la aventura de que el viento acabe desmoronándose como un nuevo concepto en la empresa vacía.
Aterriza la prisa.
La puntería de contrariar me hace desvariar.
Sin puntuar, ni firmar la biblioteca universal,
paso por un río como Otto von Bismarck en su nómina,
-cuando el ejército entraba por ejemplo, África, el nombre se llamaba con el nombre puesto-
Sólo pez, sólo pez,
sólo pez en la acera, sólo pez en la acera.
Porque me enteré que ésto tampoco es la vez.


La calma del alba tiene la misma pena,
¿por qué no te sientas conmigo una hora?
La misma herida como un callejón sin salida,
de cuyo nombre no quiero acordarme, acortarme.

Trasladé las caderas a soltar los embriagues,
en veces que nos hacen de revelaciones,
los persigo hasta el enlace agonizante.


Estoy comiéndome cruda,
estoy dejando a mis Judas por mis migas.
Aunque sea fácil mi modo: 'entra en las orquestas.'
Estoy enfrentando a que no hay rondas,
ni discursos con curvas,
oh,
¿otra vez estoy volviendo para atrás?


Estoy navegando en la nada,
no queda cerveza en la nevera,
y la gravedad está aplazada.
No me lo hago mal, guardo la crema.
Hasta enfermar lo espiritual.
Tú deslizas tu cintura hacia el delante,
la facultad del spray es el spleen.

La factura implica efectuar,
por eso, chúpala,
estímulo de círculo forajidos.

Arpa como bala,
te bajaré como a la maldita duda,
la práctica es la estructura,
lo fanático es una mirada envenenada.

Me pulo el púlpito en un pupitre firme,
oyendo la norma como un consecuente,
como un 'ah, vale',
 ¿una callada por la angustia?
Tú patrocinas tu hablar.

Los dados los están avanzando,
y yo los estoy predicando.
Atrayendo imanes,
los estoy atrayendo en los rápidos.

Estoy sucumbiendo a la apuesta, 
sentir lo que se avecina y vaticinar un vacío,
reprimir la frecuencia, dame fuerza,
el corazón remendado por un ego que se queda a la mitad,
lo extraordinario es pronunciar 'verdad' y poderme abarcar.
Dispersa en la brusquedad,
sin llamar,
recostada en el Tribunal.



Cantárida que disturbia,
minúscula en la providencia de 'bajar a cenar',
Acerca de la pelusa, puedo decir que en mi entrañas tienen parcelas.

El mismo grito,
el saco del rito,
la misma frecuencia maldita que a la par como pagar el alquiler.
Sin percibir a nadie como juez.

Atronado equilibrio,
yo torcía serenatas en cascabeles,
alrededor de un propio burdel,
aparcar en el Edén.
Estoy llamando a las cárceles y estoy dejándolas caer.
El aludido se irgue.
Las maneras son maniobras inflexibles.
se emancipa de la trinchera y se pregunta el porqué de una reverencia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario