domingo, 19 de febrero de 2017

Uf, cada vez que digo que el domingo es para 'uno mismo' se van 
con otro sentido. La mano intuitiva repite que un atleta es atleta narcisista y no atlante. Enseño mi disparo en mi cadera el descontrol que se interpretó como un desconcierto. Simplemente en pijama, solucionar en seres que cantarán en cabezas.



Qué no se haga el nombre pobre, que el mínimo asista a sus máximas en frutas, frutas en contadas ocasiones. Todos partieron ayer hacia nubes a esa clase donde se aspira 'vive, vive' tras la candela. Calentaba vasos de parejas o de ilusionadas. Se encomendó la oscuridad a todos los colores, del dique y los cantares, al hospital donde te dan de cenar en el salón queso impregnado en agua y se calma la cabellera de la plantación de la cerveza. Aparte de sirenas sin tacones de cristal, era un coro de incendios con robos. La oposición era de terciopelo. Estoy echando de menos ese comedor, como yacer en la despedida. Una sonrisa como un peine después cuando sé que hoy bajan los cuerpos, retrasando el líder lunes, sabiendo que las hoy las ventas se derrumban a un caldo que se criará en la esquinas de las parejas. Qué relente es ver que tú no me cogías. Tienen un palacio en un dúo, tengo humo. Mi conjunto han dejado un domingo nublado suspendido en un7a taza de café que no espera para el siempre que guarnece para no ser eternamente. Libertad como una pecera sideral no puede ¿Será que algún terrón también se consume el domingo por tener que parar? 






hasta en mi cabeza no hay voz, estoy sola sola,
me críe así porque tanto tocar, menos mal que la esquizofrenia jamás podré palpar.
¿de mí que será? 
he cerrado el manual micenico y he puesto mi pelo a 'tabaco, huimos al blanco?'. Cordero del Peloponeso, claro, adelanto, adelanto.'


Pobre, pobre,  hoy no asiste al infiel,
muda de tu robo,
emblema de tu estorbo.
Qué te quieran Alameda,
con la misma espuma del atar con la que yo ahora me quiero impregnar,
post it de quehacer cuando haga lo que me de la gana. 

Domingos de disolver, anular la vanidad de mostrar la responsabilidad, pero quiero trabajo, hasta en domingo quiero romperme en mil pedazos.
Rutina, rutina mañana
pertenezco al cielo enhebrado en la tenue forma,
incluida en una piedra tras la reja,
las manos muertas de las tardes de los días nublados,
con el blanco que hace que no sea negra la ceniza.



Moscas en relieves que se introducen,
y como se amolda un sofá cierro el relieve.
Trato de no concentrarme que el me podría llevar al arcén,
no es chantaje, es arranque, yo sólo quiero el dinero para ir a verte.
Es preciso atar lo que no es.
Mi búsqueda se componen de conocimientos que rotan en contenidos en impulsos pueriles cuando bailes, concebir cuando comes, cuando bebes, rozar las palabras imprecisas cuando hables, nunca estás contenta con lo que escribes, pues yo que sé, son vegetales.


Forrada de sospechas,
¿tú a mí porque en mí no entras?
Yo extirpo todo tu rastro,
y desentierro encanto,
siniestro un omnívoro modo.

Aplastando su auténtica conserva,
cualquier silencio es bueno para descifrar.
Mostrar que has sobrevivido a todas lo que vino detrás.
Murmuran charlas y no tienes que explicar desvelando el velo sepulcral,
sonreír con el gas de todo el fantasma.
Tanta santidad / Tanto amor que dar.
La tribu de la verdad es una taberna.
La civilización es mi generación.

Si logras.
¿Has llegado puntual?
El cristal tendrá una trascendencia de 'otra vez será'.
La anestesia me la busca en un molino impersonal.

Si hubieras pedido más vino,
más vértigo se me hubiera salido del alma,
pero este tiempo de soldar soltería es una alarma,
a entroncar.



Alta tensión,


El día que yo fui feliz,
la distancia era caída del cielo,
te hacía mención como mi mejor amigo,
te besaba con celo.

Multiplicándome vivía,
como un colibrí en una amnistía.
Encantador destroquelar donde nadie no duerme para leer la mente,
acompaña al byte.

Distraerme en tu hueco,
digamos algo bello,


al enunciar títulos artísticos lo encontraremos.
Mi aguijón toca las faldas con fama,
no les importa el quién del puñal.
Todo, todo lo tienes ya.
La ambición no cuenta con facturas de humildad,
pues te constan como bondad,
la caza es seguir a la presa y contar.
Y en mi vergajo, yo propicio toda su señal.


El sujetapapeles del tornado,
el detalle del altercado,
dolores de capricho,
fin del verano,
¿y el abrazo?
Soporta que se hundió.
Arredrar mi comprensión.
La verosimilitud es la aljaba que tensa el marco cronológico, me mandas un trago histórico o no me lo creo.
La miga se va llenar esta temporada.
Tú tienes el 'go, ya'
Tú acurrucas la doctrina,
donde no se cumple mi profecía,
mi conclusión es corrosiva.




No seas soledad, soga.
Sortea las escaleras y saluda.
Vuelve a tu coste, 
sácate del palpitante,
suspira al gusto.
Activa el condimento,
contraría el perderlo.

No hay un mensaje con un 'yo te querré',
cubre lo que no es,
impulsa lo pálido hasta parecer como las bendecidas,
estáticas estatuarias de mármol contenidas de fe,
donde la luz es la única que miente.

¿Me aliso o me incendio?
Son filtros imprecisos,
poemas rotos,
de compás y otorgo,
de hojalata y oro.
Es difícil que no extraiga del día,
eran días grandes en la misa de la miseria.
Estaba cerca de mí, calculé la monotonía, no me salió la cuenta, la tuve que seguir,
¿quién la querrá oscura? qué poco queda ya, te me vas a ir, te tengo que hacer decidir

la delectación ha requerido de ser informo.
y ahora pasas por las faldas con fama,
ignoran el verdadero puñal,
hereda mi herida,
rectifico,
predico,
mira como la apagué.
Siento el supuesto, yo te tengo en el harén escoltado.
Me he disparado contra el negativo de mi filmografía sin faltar al futuro.



Volantes, todo es una etcétera.
Cigarrillos de liar, ola de calor.

Mi cicuta es 'vuélvete, gendarme'.
Mi espina es una saliente voluntaria,
de la estructura de la medida soy preconcebida.

Nomino la filmoteca.
Estás soñando en el plasma de la pantalla táctil,
estoy plantando un ¿y qué? aquí.

Se amaestran perplejos en el encanto.
Miembra del sueño,
mi pequeña animal.
Mi pelo media melena saltando a la comba en el hogar.

Revisar mis privilegios,
hacer cálculo de los censos,
sobrevivir al Congreso,
te espero en el consejo.
Pérdida como el ángel caído,
todo el cártel en lo que tengo.
Mi Odisea no hay quien la lea,

No lloro por hombres que no son dóciles, no lloro por mujeres que me acusan de abandono,
lubrico por los excrementos de caballos,
lloro por los lienzos que me hablan en métrica,
hace rato que perdiste el 'quizás',
has querido retirarte del estallido de tu aullido,
por nosotras lluevo, por nosotros me quejo.
Y eternamente mi punto de mira es un antojo.








Ruedan los tangas, puntas de alfiler metamorfosis de lencería por orden judicial,
y mermo la esteatita pagando una barricada de perspectiva,
estás introduciendo los 'quiero pronto' en la lejanía picando en la granja.
Pecar de imán,
llegar al tren a leer.
Estampar la corazonada en RENFE, crecer sin saber lo que haces.


Elegancia de desmantelar lo verosímil,
Eva versátil,
El paraje construido es un buen lugar para perecer.

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