lunes, 20 de marzo de 2017

Las persianas resguardan una edad que levanta y piensa 'Hoy no tenemos que pasear nuestras vendavales sirviendo cafés en una oficina, hoy estamos enfermas en fiebres, tenemos un trabajo de Remedios Varo en el escritorio esbozado por ser estudiante, '. Espejo, cuerpo de adolescente. Desnudo, río maduro. Ha llegado la ocasión, el agua está despertando porque el estilo me tiene patentada. Y ahora, ¿cómo estoy tan absolutamente sola?



Sirviente de son, sonaba el primer aliento del sol. La caverna escueta no toma apodos, ni consiente buscar el poder de la taumaturgia. La caverna se solivianta con una llegada de la primavera, donde un liso cabello almohada baila febril y constipada cuando las diez se olvidaba de la madrugada. Y la cerámica de la espera del café es el punto angular del día, un reloj biológico que buscará la luna. Con la pena de qué no hay ni garganta para el humo, ¿yo ahora donde me encumbro? Ojos-tos.

Soñé con una único escenario, ¡el más oculto!, donde se reflejaba en tus ojos mi alma rota en un toque de olfato.   Mi lírica persistente consecuente con lo que genere. La alegría como un sueño alcanzado, el propósito de la mística de la elección. El trago conectado a lo recolectado de que no sé como me van a sacar de mi posición. 




Solitaria y sobria, vida de Fanny y Alexander, cama y silla donde nadie se escapa de una situación constantemente destructiva. Una diplomacia existencialista sube y baja las escaleras de la conciencia. Todo el tiempo porque lo real sin cuidados no es óptimo Sin android, tienes un vinilo y un culo sentado sin tentaciones de aleatorio. Lo de danzar ordenador en mano, son curiosos intentos que mueven una única mano. Temo de tu apoplejía, vuelvo a la cocina, donde viste en la nevera todo un hospital. Me voy a confesar en más pecados dadas las dudas. Antes de existir la escritura, existía la música. Antes de existir el sexo, existía la caza. 


Y a veces, el amor al prójimo es mala suerte. Te he tenido que soñar por una complicación en mi fermento. Tratar de abrir las puertas al día en un beso inesperado que se lúbrico ha escarmentado. Dependencia que no te esperas, doctrina puesta la ropa. Se ha iniciado la misa donde mi palabras de desobediencia, Conversaciones de Dalila, salir a la calle como Lady Godiva, panteón de Salomé, menester de 'sé que en en el segundo sexo era toda mujer' siempre te querré'. Te pido que quedes donde yo pueda sentirte y las demás no puedan verte. ¿Qué será de mi abismo si nunca dormirá conmigo? Del cambio, no soy el pretendo del olvido. Tú me estás llamando como lo desconocido al sobresalto. 


Trueno en la condensación, conversación con la sacerdotisa del mundo, la sombra de la historia, la conclusión de la posesión. Y es la luz suspendida la que ejerce su imposición en la alucinación, el idioma viene lento y no se escapa. Socorros silenciados, buscan el precipicio de la respuesta. Y aplica el presentimiento del resultado. Nunca la palabra está como la había dejado. El pretendido es el nuevo tornado.




Mil cualitativos y una cuantitativa se refugian en lo que puede ofrecer una mañana. Manifiesta la multiplicidad de unas. Lo simple explotó en el acondicionador. La diferencia se ingiere como una categoría que significa que serás mía.  Cuando escribo, cuando bailo, cuando hablo, cuando canto, desparramo la leche. Fenece el oleaje en un desagüe.

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