miércoles, 29 de marzo de 2017

Y no llegas ni a calmarme, ni a quererme, ni a quemarme.
 La fragancia se desflora en la mañana y el aire mece tu nombre. 
Con mentiras o sin ellas, como las almendracs de lo que puede sonando en tus cinco sentidos. 
Y el hechizo mueve el cuchillo en la cena y se acaba lo que he tenido. 
Con el habito que te amo, me hice a la clausura de la pena, vagar la cadena de la espera de la nada, 
Magdalena. 
Caminito del dormir, me pedía el recuerdo que metiera todos sus sinsabores. 
¡Anhelo, no me llores más!
Qué ya ahí va la historia con su piedra
y las lágrimas son de leona,
pensando en el alimento de mañana.
Ay, que me ha llevao la marea.

No me cases contigo en el mes que vivamos,
tus malditas condiciones son los compromisos,
que no pueden escaparse,
y los medios a hundirse son el inconsciente.
Y el alma ya está tan corrompida tan expuesta en tus milímetros que no, no me puedes esconder.
Y dejar que responda a tus apartamentos,
con y como son presenciales son impecables fieras,
y cómo habrás abierto el sofá, se habrá iniciado una feria,
donde se ensalza a la morfina,
y una galga da círculos en una carrera con ellas y sus alfileres para calar la meta.

Nada es tan desesperado como no tener tu postración.
El amago se volvía claro cuando no estabas,
quería volver sola al hogar.
Y devorar la vela con la voluntad del lado oculto,
y caen las luces en el desembarco,
y el olvido artístico es la oblación,
y a todos les niego bailar como yo.
Pero eres un insecto que duerme mi colchón y en todos los techos me das calor.

Ya no me queda ninguno,
sólo quejido de corales,
que en el centralismo de mi cintura
trae a deshora 
insuficiencias porque no estoy echándote en la senda a correr,

Y aparece el aparejo,
no pises una amapola,
que se ponen pendientes de que la vayas a deshojar.
Hola, ¿a dónde andas?
El alba se recorta como prueba para que tú me quieras.
A tu lado he encontrado el clero.

No tengo la que era,
estoy llena de canela.
Bendita aventura,
amar lo que no era.

Rocía mi fantasía,
cae en toda la tierra.
En todas mis provincias,
supe que me muero y que soy buena.
Y aunque no tiene a nadie quien la espera,
tiene cada día un altar en el segundo mechón de su cabellera.
Para ir a tierra alta.

El son le mantienen su compás.
Él tiene todo el viñedo y yo toda la valentía.
Ahora se impone el ecosistema,
y se congela la escena.
Inventa lo que harás cuando se acabe esta realidad.

Y ahora no es impedimento que el establo sea un arrojo.
No, ya no, yo te quiero.
En toda condición, la leyenda es tu voz.

Digo que su caramelo es preciso,
y que si supiera tanto como lo venero,
comprendería al mendigo.
Porque mendiga soy de que te vean como una verdadera moneda.
Mientras la luz en la oscuridad danza.

Viejo joven,
sé que me gemí salomónica,
sé que me quería libertina,
sé que me sembraba tendida,
jaleo, jaleo ahora en horas tuyas.

Mis labios no son esos,
mientras busco los tuyos en las mañanas,
igual que en mis pesadillas,
sintonizo mis silencios.

La enmienda cada vez más despierta,
cae en lo más hondo de lo más maldito,
con la mentira encadenada en la rutina.
Ojalá pudiera comprar las cosas por tu nombre.

Te chillaré en todos los agujeros.
Los que juzgan siempre son ellos, por supuesto.
Derrota de sitiada,
la realidad no nos abandona.
Ahora, escarba.

Tengo una herida de la caída en la mina del amor.
La ruina es la ronda.
Astenia primaveral,
en un 'no vendrá'.
Necesito a diario,
tú tal vez no.
Todo canta ilusión.

El cobijo fortuito no tiene cobro revertido,
en el pueblo donde quieran matarme a miradas por el oro.
No importa, no te estás dando cuenta, soy un disfraz y tú no me estás mirando.

Y ni en mil vidas serviría para pagarte lo que tú no puedes darme.
Considerar la savia que se acaba y roble.
¿La impaciencia es una defensa
Moriré de muerte natural, mientras habito muy bien al mundo que amo.

¿Qué más quieras de mí?
Voy a escribirte todas los recitales que no te han hecho a ti.

Te pongas como pongas, el rosario avanza.
Y por mucho que te recompongas, serán las dudas las que me lían la lengua.

Refrescando mi memoria en anocheceres,
parten núbiles epígrafes,
de las esquelas que me sueltas,
cuando el sol me va dando en la cara.
Y te entrometes en mi vida imaginándote vivo
y qué el impulso sea tan tremendo que yo en tu mente esté entrando.

Tengo que soportar a tus 'vosotros',
mientras me estoy fumando el quiero.
Y el petróleo es agua.
Como Alicia tratando de hacer literatura.

Lee, estoy buscando en la basura una odisea en los puentes.
Que hace en la caldera taquicardias de 'quiero verte.'
En la despensa, tengo claustrofobia de ti.
Qué acoso, mejor speed.




Tan humanos y tan separados.
Tus anclas serán mis asientos,
tus sucesos serán mis asuntos,
tus posturas serán mis dardos.
Comeré de tus letras como una perra en tus huesos.

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