viernes, 7 de abril de 2017

La luna se tuerce más de lo que refleja en la especie,
y el posible intento está avistando tierra de nadie.
Si el vidrio está al escape,
se administró un derrape,
continuaste la sangre.
Las paredes invertidas lo dicen otra vez.

Desde la grazia del cero,
espanté el término.
Me cuesta el punto,
si vivo es mi entiendo..

Me hice a la convulsión del mural al improvisar,
la tregua del tornado que tendrá cuando un eco que atormentar,
Tú no sabes el arrastre en en el contraste,
cuando se acaba la candela y se queda sola la insaciable deambulando las raíces entre la especie

Era de noche.
A ti, te líe.
Me compensaste, laurel.
Me entró aquél y tuvimos que prensar pálpitos cuando estamos prendidos,
y se puso en coma la memoria,
viernes e invento el drama.
Instintos proscritos,
iba directa a la locura y me he quedado fingiendo vestida de ciencia incomprendida.
¿Qué pensabas?
Valentía.

Solicita un estupefaciente que aviste un nuevo temperamento.
Maldición en la dimensión es estar siempre igual de despierta en la luz del neón.
Si me ves un día la inteligencia va prendida.
Y la nostalgia no se siente exprimida porque nunca es solitaria,
lleva Gotham en una alabarda.

El esfuerzo fue el intruso del descuido,
la señal fue el prospecto,
dio, me ahogó,
la cronología es el contraste del enganche,
come en el sur para encender el norte.

No soy una mujer de mi casa, de paseo, de hierro.
Justo testifico,
no existe el aparto.
Todo por el parto.



Estás faltando a la residencia de lo que supongo,
la ética interminable que se vuelve impertinente,
bondad y maldad, 
te echo en presión por tus menos,
con la espina que abren mi paso perturbado,
y se evita con letargo.
Porque se ha escondido,
lo primordial se para a obstaculizar.

Tu tiniebla es el pan.
Mi creencia es no aminorar.
El credo es un paño,
doctrina de la liberada primavera.

Trance,
quiéreme como te quiero así de fiel.
Vete a coger a la beca,
con ofrecer la aceptación se procede a la inducción de la cala.
Ah sí, sin problemas, vértebras vivas dividiendo dándome continuidad.
'Así ni me aburro, ni me enfado'.

La ciudad turbulenta es un escondrijo de lo que comentan,
y mis oídos sólo en sus pensamientos dan la vanguardia.
Una pulga fotografia enfrenta el huevo,
cadera y cadera única y única 
en otra huella de batalla.

Santa del día,
quítame los cordones,
soliloquio que fenece,
del vertebrado espacio.

Ay, Ali, que nos queda más.
Ponte donde yo te vea,
ponte donde te posea,
con la cara y la cruz de la misma moneda.



Vértice de irreversible,
después, suplentes,
deformación en actitud sociable incomprensible,
justo y jaleado es el toque que no se pensó en ser indicado.
Ya tengo el acabado.
Mujer, las palabras llegan y no puedes pararlas,
las ideas están para compartirlas,
el caliginoso caos se levanta, se experimenta.
La celda se toca.

Tengo algo que decirte.
Tengo algo que decirme.
No está el contradecirme.

La religión de abrir las medias partes,
mi curva de la galaxia,
estoy dando los ojos translúcidos un cometa con paroxismos comentando el cine. 



Nos partimos en el acondicionador,
'Existo, aquí estoy yo'.
Y canto gregoriano está dando la mañana porque 'qué sé yo', sino alcanzar el mundo como otros alcanzaron a Dios.

Las sopas de letras se acurrucan en un consuetudinario,
y la miel se languidece a un único espasmo por todos los aparcamientos,
libérate y ponte a cubierto,
en un nómada estado mental.

Están desconcertantes tus protestas en la cerviz del coluro,
el cuello está multiplicado a un sostenimiento,
que se arroja a los sortilegios de alguna ensoñación.


Traficarnos con la sonata de,
¿qué? café
revuelto como una columna de la libertad de la propagación de la alta tensión a la expectación en la exaltación como indemnización, estoy viva

Cogí la carrera como una hoguera,
estás pronosticando el terreno más encogido por lo que subleva.
Estaba el destino partido a la maestría de la reproducción,
y seguí el equinoccio del encogimiento,
siempre pendiente de la muerte de la herramienta
así los rayos velan.
Enamorarnos es la realidad de delinquir
los besos son para subsistir.
Predica mi asamblea que mis buenos ejemplos son los que no se han quitado tiempo en mí,
que de todo vueltas,
qué salten todas las barreras.
Donde estés dándome todo lo que me debías,
y me dejes dormida.

Tienen cuidado con la memoria,
soy un 'siempre pasa algo con ella',
son 'ésto ya lo viví',
la poesía se merecía eso.
Están guardados, vengo a lo que vengo y me voy cuando están conquistados.
Dame buenos tiempos,
comprensiones de distracciones,
semen por los aires.
Te espero simple en acoger con un helado.
Y pasearse podría ser poca discreción, pero aquí está éste honor,
en medio de un desierto.



Tú estás donde empiezas a llorar,
tú valoras lo que tienden a menospreciar, ante todo lo no real.
Lista,
como la perdida de los días de facultad,
estuvimos resolviendo el lenguaje del aparentar.
Y en las distorsiones,
resolvimos con las alas, 'pobrecillos, terrestres'.
Entonces, músico pon, cuando las serpientes comieron se apagó la luz, y paso siguiente orden el arte,
arde.

Cualquiera te adopta, pero todos de los rincones se enamoran.
Paraita, yo también quería lo que venía desde la capital,
para hacer un esbozo de la Macarena.
Mi pilar en el dorado que me perdone.

Viendo que no venía,
tejía Andalucía y al río me fui a lavar lo que haría,
entre abril y mayo,
que llevo unos adentros de tanto hacer negligencia en la errata por ti,
por que te lleves bien a mis manos lo que vertí.

Se hace suplicio el acompasado,
pero es la providencia.
Las cadenas me tienen atrancada en la nomenclatura del puerto solitario,
cerrojo de los cielos.


Del directo han venido avisperos de todos los colores,
para quemar la misantropía en la Virgen de los Olvidados.
Qué abrías con lo que se niega,
yo riego una bandera con lo que siembra un sueño.
¡Viva lo exhibido!


Ay, qué te has desesperado a caballo por los cercos de la llegada,
por mi puerta pasó un parto y con un remolino se fue mi yo,
como mayo esperando al verano,
qué no me digas que después no tengo la recompensa del coxis del 'hacia donde nos lleve el viento',
y sobredosis de lunas con catecismos.

A una savia le introduje el usurpar,
del experimentar el producto,
que florece por el interior,
que apadrina la demostración del sucumbir del porvenir.

En la cicatriz,
el recuerdo es la venda de la pena,
más intensa y paralela desdibuja el final de la contienda.



Exilio como el nutro,
el invento es el 'me reproduzco',
inundan la traca mis hormonas.

Suspiro tras esnifo,
soy el genio sano,
el trato sucio.
Capitación de mi saco,
las teclas suenan a balas que perdonan como milagros.

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