domingo, 21 de mayo de 2017



Toma nota de la confesión,
pide alojamiento en la contaminación.
la sencillez más fuerte
y esperar a ser una imagen reprimida
amontonada entre la mañana
no nos queremos ir de vacaciones, queremos quedarnos en el monasterio,
encogida merodeando en la menstruación,
enredada en una significación malentendida,
las pocas palabras que puedes hablar te van a ahogar.

Tan peligrosa como acorralada,
¿qué hizo el arte con los enfermos mentales?
como yo te responderé, no sé como se puede dejar tanto tiempo sola a una persona, ya sabes.
La vitrina no iba a estar limpia,
el lazo con la anónima,
las paredes hacen la fotosíntesis,

De tanto ver como un camino enterizo ha sido descuartizado,
ser sociable es ser un monólogo,
cayeron patrocinadores de incertidumbre,
las ecuaciones literarias estaban bajas,
y todo era una sin razón y yo ya nunca soy yo
Y esta opinión coincide con la siguiente
y ya me conozco y veo que soportar mucho estrés nos pone en una tranquilidad triste
y me tengo que querer cuando la mente no soporta la realidad.

Era funcional, miraba al frente y fluía, he perdido toda mi biografía.
Duerme conmigo, mi oculto,
cuidaré de ti sobre lo que te parece demasiado escénico,
mi casa, mi casa
 lo abstracto hace magia.

Tu mente es un sentido que es traspasado,
tu último párrafo ruge rezando para ser desparasitado. 
El amor es una artesanía,
lo estoy tentando.

Si miro al cielo,
mi canción cantará y calcará,
si me llamas y sólo suena su silencio,
YouTube se encargó de decirme por la mañana en letras que no le abra a mi padre la ventana,
que sé que está ahí, pero como puedo saberlo si no lo estoy viendo,
A ver ésto en que película lo meto.
La mística alcanza altas cotas de comunicación.

La uniformidad entiende que el criterio es aceptar que no existe la imaginación.
Ya los libros no tienen dibujos,
son iconoclastas las atmósferas de tus sensaciones.
Lo he escrito en la crítica,
desde que viernes el arte es cosa seria.

Pasamos desapercibidos revolucionarios
porque estamos prendidos en descubrimientos
y nos quedamos considerando que nuestro grito tiene decibelios de política,
menester de Degas, calzo y vivo en paz.

Pequeña pantalla,
encogida en el ritmo y la poesía, a eso me refería.
No quiero mirar mi cara,
no quiero entrar en mi cara.
Que está tan salvada como anulada,
que está tan sedimentada como en el período.
Sustituyendo el pretérito por pinto y fuera,
pretendiendo tachar toda la mezquina interrogación.

Asombrar la potencia,
quedar con lo que brilla,
la mañana despertó dormida,
y estamos cogiéndole cariño a los animales,
bebiendo y bailando,
rompiendo los centímetros directos a lo concreto.

Picar detonante,
crisis con café.
La calificación confecciona la colección,
las matemáticas deberían estar continuamente reinventadas.

La época cómoda,
varias cadenas,
la conmoción de la identidad que yo no quería,
pero la calma no está perjudicada.
Te has ido y te has ennoblecido en una juventud inevitable
y se atraganta la garganta por sus vértices,
y todo suena a que hoy es.



Y pacto la tensión,
pago el estrato,
nada es mío cuando se me va la página,
tan deformado como lo femenino,
Hegel escribiendo que la intensidad está en el derecho a la exclamación,
quieto como desierto donde se veía tratando de conseguir
tanta atribución para un corazón siempre en ebullición.

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