lunes, 12 de junio de 2017

el contrapeso

Son las madrugadas las que dicen que el impulso es natural,
alterar la tangente del estrógeno,
sigilosa déjame salir,
sentido de interferencia,
ocurrencia de sensatez.

Herida de fragua,
fina que como no se de continuidad,
no tiene la trenza alta.
El arte es una reproducción,

su poder de cerebro enfermo
qué se arremolina al remo,
mi parpadeo conservo
el sendero oculto confuso de numerar la lógica lírica,
trasplantar esta agonía y sentarme a sentir

Los ruidos de los ríos son las rendiciones,
y me llevo conmigo con mis errores y mi rocío.
¿Cómo se levanta la prisión se planta en la estera?
Comer catedral de Camarón, el clavo de la concatenación.
El lamento de lo que es imposible si padecía el medicamento, medir el condimento.
La conciencia interrumpida, la palidez furtiva de la regencia.

En los subsueños de los mundos nuevos,
los paraísos son las perennes estancias.
Las ideas son tan pesadas, a lo mejor, yo sólo quiero sonrisas,
la representación de la contraria,
la química inhóspita de torcer la mala herida en la mina.

Qué por el arco paso
a emparedarme,
lo de fuera es más impactante.

Eres la colina maldita, Magdalena ✖
Eres el desengaño de la vestidura, Juana
Eres mi taller de costura.

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